Catedra 1 Agosto 2025

Velar y Orar por La Humanidad

Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro

Canalizado por: Hermana Concepción

Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y en La Tierra Paz a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y desciende Mi Espíritu Limpio y Puro, de La Escala de Perfección hacia la de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.

Bienvenidos sean los que vienen por primera, por segunda y por tercera vez, y los que aposentados sois ya en este Bendito Redil Sacrosanto. Pasad y tomar de vuestro banquill, ¡oh Humanidad entera, oh Congregación amada!, y escuchad con atención Mi Consoladora Parábola que he traído para cada uno de vosotros, sin distinción alguna de Raza, de Credo, de Color, porque todos sois mis hijos, y a todos amo por igual, mis pequeños benditos y bienamados.

La Luz, La Gracia, La Fuerza y La Fortaleza es entre vosotros, corazones de buena voluntad. Bienaventurados los que presurosos sois a esta Casa de Oración, Bienaventurados los que se habeis quedado en el sendero, y Bienaventurados los que habéis decidido trabular a otro senderos. Benditos y alabados sean que Yo os acojo en vuestro regazo Bendito. A todos los presentes Os doy de Mi Bendición. Aquellos que quisiesen estar más en la callejuela, pedrusco se ha atravesado en el sendero.

Más benditos sean aquellos que han decidido trabular a otros senderos, y no prevalecen en Mi Doctrina Bendita, porque Yo he venido en alba bendita llena de Gracia Alba primicia del mes de agosto del año del Hombre 2025, en la cual Mi Aposento es en Espíritu y en Verdad, porque así mismo mientras dos o tres reunidos se encuentren en Mi Presencia, seré entre vosotros mis hijos benditos y bienamados; porque asismo he contemplado que llenos de fango son los unos y los otros, porque así mismo -mis pequeños benditos- contemplo cómo está tu mundo lleno de fango por todos y cada uno de los rincones, porque sois aquella maldad venciendo a la bondad, porque aquella penumbra está opacando La Luz, más no es Mi Voluntad, mis pequeños benditos, sino la misma propia de vosotros, porque sois haciendo caso omiso al Mandato Divino de tu Maestro, porque caso omiso has hecho al Mandato Divino en el cual os dice vuestro Jesús Bendito: prepárense en verdad los unos y los otros, ámense a sí mismos para que puedan amar a vuestros semejante y hermano, no abran vuestros labiecillos para blasfemar, para que salgan de esos labios aquellas palabras viperinas, sino para que sean abriéndose de par en par para entregar El Sano y El Buen Consejo, para entregar aquellas palabras de Amor y de Caridad a aquel de vuestro semejante que tanto anhela el Consuelo, la Paz, la Tranquilidad, mis pequeños benditos. Y vosotros qué sois haciendo mis pequeños amados, abriendo de sus labios para juzgar, para criticar -mis pequeños benditos- y para decir aquellas palabras pecaminosas que no son escuchadas por tu Jesús Bendito.

Más así mismo, mis pequeños, en el Doctrinar he venido a enseñarte a llevar todo con Amor -mis pequeños benditos- aunque no pierdas La Fe, porque aquella Fe -mis pequeños benditos- abrirá vuestros senderos, porque aquella Fe será la antorcha que iluminará tu camino cuando llegando sea “aquella penumbra” mis pequeños benditos. Mientras no se apague La Fe -mis pequeños amados- en cada uno de vosotros, todo más fácil será, mis pequeñitos amados. Aquella Fe combinada con aquel Amor -mis pequeños- será El Escudo que ha de protegerte de toda maldad, que ha de protegerte de aquellas asechanzas, mis pequeños benditos, y de aquella intemperie de los tiempos.

Mira y contempla: con gran furia que vienen desatados Mis Elementos amados, mis pequeños benditos, ¿y vosotros qué hacéis en lugar de ponerte en Plegaria, mis pequeños amados?, sois juzgando y criticando, y diciendo que “por qué no para esa lluvia, por qué no cesa ese calor, por los grandes vientos, por qué se levantan las mareas”… por qué te preguntas, mis pequeños benditos, si vosotros mismos habéis hecho todo eso, mis pequeños amados. Porque aún no entiendes que Yo vine a traerte un Mundo lleno de Paz, un Mundo lleno de Amor, de Tranquilidad y de Sustento, para que ninguno de vosotros padeciera, mis pequeños benditos. Pero vosotros, el Hombre, ha destruido todo en cuanto a su paso puede dar, porque vosotros sois en “el error tras error”, mis pequeños benditos; porque no sois conformándote con cometer un error, sino vas uno-tras-otro mis pequeños, sin arrepentimiento alguno mis pequeños benditos, cuando no es esa Mi Voluntad, mis hijos benditos y bienamados. Cuando Mi Voluntad es que se vean todos, mis pequeños, como UNO SOLO: que trates a los demás como quisiesen ser tratados, que le hables a los demás como quisieses que te hablaran -mis pequeños-, como que si mirases a los demás como quisieses que miraran a ti mismo. ¿Por qué, mis pequeños benditos, no puede ser esa la voluntad de cada uno de vosotros, como la es en Mi Mismo, mis pequeños benditos? Porque he venido alba por alba, mis pequeños amados, para enseñarte El Sendero que has de seguir; más vosotros sois tomando “el camino equivocado”, mis pequeños, porque no eres capaz de encender esa Luz que te he entregado, mis pequeños benditos, para que ilumes tu Sendero y puedas transitar y llegar hasta donde es Mi Voluntad; porque eres quedándote en el sendero, porque es más fácil a quitar a aquel “pedruzco”, mis pequeños benditos, y sentarte a reposar, mis pequeños benditos. No es el momento de reposar mis pequeños amados, porque mira y contempla cómo viene cayéndose vuestro Mundo a pedazos, mis pequeños benditos, porque hay demasiada maldad ya en el Haz Terrenal -mis pequeños amados-, ¿y vosotros qué vas haciendo?, cruzándote de brazos mis pequeños benditos, y esperando en el regazo “lo que ha de venir y lo que ha de caer de los altos cielos” cuando no es esa Mi Voluntad, sino todo cuanto ha dicho tu Jesús Bendito albas atrás: A la Alerta, a la Alerta Humanidad entera, no dormitéis en el letargo, sino abrir vuestras pupilas y contemplar lo que ha de llegar, lo que ha de venir… Ora en todo momento, ora en todo instante, mis pequeños benditos.

¿Quién de vosotros en este instante se puso a orar por aquellas lluvias tan fuertes que han llegado? Has contemplado a tu hermana Humanidad que se encuentra en la desolación, en tristeza, y en aquella “penumbra”, mis pequeños benditos. Mas tú te encuentras en la gloria, al lado de aquellos de mis hijos benditos que están padeciendo, mis pequeños amados, y vosotros que lo tenéis todo, no agradeces mis pequeños amados, sino al contrario van derrochando a manos llenas, mis pequeños benditos, cuando bien pudieses dar un buen trozo de pan a aquel que lo necesita, mis pequeños amados; pero para ti es más fácil tirarlo a aquella basura, mis pequeños amados, que entregarlo a aquel que lo necesite en verdad. ¡No mis pequeños!, no cierres vuestras pupias, no cierres vuestro corazón: ¡Ábrelo de par en par, mis pequeños! para que puedas escuchar el palpitar de vuestro corazón y asimismo puedas sentir aquello que sienten tus hermanos, aquella tristeza, aquella desolación, mis pequeños benditos y bienamados.

Heme aquí ante vosotros, ¿sería de tu voluntad que Yo no acudiera a tu llamado, mis pequeños benditos? Más asimismo, mis pequeños, estás dejando caer a pedazos Mi Casa de Oración, porque la he contemplado en desolación, en tristeza, y en el abandono, mis pequeños benditos y bienamados. Más asimismo, mis pequeños, si esta Choza de Oración se cae, ¿dónde estaré Yo para contemplarles y para que ustedes escuchen Mi Parábola Bendita, mis pequeños amados? No permitas que se desmoronen las paredes de esta Casa de Oración, como se está desmoronando el Haz Terrenal, mis pequeños benditos. Y está en ti, en cada uno de vosotros, el que no se desmorone ni la Casa de Oracion, ni el Mundo Terrenal que te he entregado mis pequeños. Tú tienes La Espada, tú tienes El Poder, tú tienes La Fuerza y tienes La Fortaleza mis pequeños benditos; mientras no pierdas La Fe, tú puedes pararte junto a aquella montaña y decirle “muévete de lugar, porque así mismo esa es mi voluntad”. Mientras tú lleves esa Fe en tu Jesús Bendito y en vosotros mismos tú, puedes sanar a aquel desvalido, aquel que se encuentre en el camastro con una sola Plegaria a Mi, pequeños nenditos. Puedes hacer que se levante aquel enfermo, mis pequeños amados, pero eres tan falto de Fe que si ¨no crees ni en ti mismo”, menos crees en tu Jesús Amado. Y aquella sanidad no solamente -mis pequeños benditos- la necesita vues envoltura, sino también vuestro espíritu, porque si aquel de vuestro espíritu se encuentra débil y decaído, cómo puede encontrarse entonces aquella envoltura, mis pequeños amados, si no le habían fortalecido -mis pequeños bendidos- qué puedes esperar si tú vas en “decadencia” mis pequeños amados. Te vienes “dejando caer” y no ocupas aquel pedrusco para apartarlo del sendero, sino para sentarte y descansar en aquel letargo, mis pequeños.

Es Mi Voluntad que contemples aquel “pedrusco” y aquel “espino” y les quites de tu sendero, y sigas transitando -mis pequeños- sin descanso alguno, porque Yo enjugaré de vuestra calza, Yo enjugaré aquellos pies lastimados, los limpiaré y los desmancharé, y pondré nueva calza en tus plantas -mis pequeños benditos- para que sigas adelante y vayan sin temor alguno, mis pequeños benditos.

Contempla todo cuanto he traído para vosotros, contempla Mi Luz que guía, mis pequeños benditos, mas no permitas que sea aagándose esa Luz, no permitas que todo cuanto te he entregado sea saliéndose de vuestras palmas, como “aquella agua entre tus dedos”. No permitas que falte La Fe en ti, que falte El Amor, que falte La Caridad -mis pequeños benditos-. No es más el que tiene lustros y lustros cumpliendo al servicio, ni es menos aquel que acaba de llegar, porque ante Mi Pupila todos sois igual y todos han de aprender de la misma manera,  porque a todos he venido a entregarles de Mi Luz, de Mi Caridad, de Mi Fuerza y de Mi Fortaleza… solo está en ti en tu Preparación, mis pequeños benditos. Porque bien pudiese Yo comunicarme por “esta carnecilla” que lleva siglos en La Labor, más también pudiese comunicarme por otro de mis pequeños que tiene albas de haber llegado, más depende de ti y de vuestra Preparación. Pero si no hay en ti Preparación, mis pequeños benditos, cómo quieres que vaya el avance, mis pequeños amados, si tú mismo vas deteniendo vuestra calza y no vas saliendo adelante, porque “pretextos” para ti hay muchos, mis pequeños benditos y bienamados… para Mí son obstáculos que tú mismo vas poniendo en tu sendero, porque Yo los voy quitando alba por alba, pero tú “en tu cabecilla” vas poniéndote esos mil pretextos y mil obstáculos para no llegar a Mím mis pequeños amados.

Mira y Contempla que la portezuela está abierta; mira y contempla que edifico nuevamente estas Paredes, mira y contempla que Limpio y Desmancho tu Sendero para que lleguéis mis pequeños amados. Está en ti llegar, o quedarte en el sendero, mis hijos benditos y bienamados.

¡Oh Pedro amado! ¿Qué puedo esperar de ti?

No temás varón: Abriendo Sois Las Portezuelas de par en par, para que sean siguiendo Mi Camino. No temas jamás, que La Luz y La Gracia sean para ti. Mas no falte El Cumplimiento en vosotros, porque ustedes mismos cerrarán la portezuela. Tomad y llevad de Mi Fuerza, La Fortaleza, La Paz y La Tranquilidad para ti y para los tuyos. Sea Mi Voluntad cumplida, varón amado. Levanta vuestra calza y sigue a Tu Maestro.

Sabiduría y Entendimiento vengo a entregar, Paz y Tranquilidad. Vengo a quitar vuestra ropa hecha “jirones”, para postrar “la engalanada” mis hijos benditos y bienamados. Más así mismo, vengo a contemplar a aquellos de mis pequeños que abren su corazón de par en par, para entregar y para recibir de gran manera, porque así como recibes, debes de entregar, y así como entregas, debes de recibir mis pequeños, porque “más pobre” no serás por aquello que ofreces, “ni más rico” serás por aquello que retienes mis pequeños. Analiza, analiza cada una de mis Parábolas amadas, y adelante, adelante has de ser, porque Es La Voluntad de tu Jesús Bendito que seas transitando en El Sendero lleno de Luz y de Gracia, lleno de Fuerza y de Fortaleza, y que no seas en “el tropiezo”, mis pequeños benditos.

Acercadme de vuestras aguas, varón amado. Aguas cristalinas, que traídas sois del Río Jordán, limpiadas y desmanchadas han de ser y convertidas en Bálsamo de Sanidad. Aquel que tomara de Ellas, Sano y Salvo será, porque esa es Mi Voluntad: Yo que Sois El Padre, El Hijo y La Luz Bendita del Espíritu Santo. Acercardme de vuestro botón.

Sea este Rocio derramado primeramente a vuestra Escala, Simbolo de la Hermandad Espiritual. Sea este Rocío a vuestras aguas que convertidas sois en Bálsamo de Sanidad. Sea este Rocío derramado a aquellos que se encuentran en la desolación y en la tristeza. Sea derramado este Rocío a los campos y campesinos que dando sois el sustento a la Humanidad entera. Sea derramado este Rocío al que se encuentra recluido con culpa y sin ella. Sea derramado este Rocío a vuestros hogares y a quienes habéis dejado en ellos. ¡Hecho ha sido, varón bendito!

Cúmplase así Mi Voluntad en todo momento, y reunidos han de ser -mis pequeños benditos- para Orar por todo aquella maldad que hay en el Mundo entero, por toda aquella maldad que acecha a cada uno de vosotros, porque aquella “oscuridad” os está consumiendo mis pequeños benditos, no lo permitan. Su arma más poderosa -mis pequeños- es La Oración y La Unión. Más asimismo que junto con La Fe, harán que todo esto sea un cambio total para Bien -mis pequeños benditos-.

No desistan de pedir, no desistan de orar, porque miren y contemplen cómo se “está acabando todo”, mis pequeños benditos, porque esa oscuridad los está consumiendo y vosotros no lo vais a permitir. Permitan que reine La Luz, permitan que llegue esa Luz a aquellos que están en oscuridad. Permitan que esta Luz sea encendida por medio de sus plegarias, para que “aquello” se vaya consumiendo y solo sea Mi Luz reinando en el Haz Terrenal con Fe, con Amor y con Caridad mis pequeños benditos.

No ores por aquellos que “ya han partido”, sino por vosotros que sois quienes han padecer en el Haz Terrenal, mis pequeños amados. De aquellos que trabulan a Mi Solio, Yo me haré cargo y asi mismo les entregaré Paz y Tranquilidad. Ora por vosotros que sois los que contemplarán a “aquella maldad” y a “aquella penumbra” mis pequeños benditos.

Mas Yo Os pregunto: ¿Habéis quedado conformes? Benditos sean. Que por esa conformidad Yo les entrego a Manos Llenas La Fuerza, La Fortaleza, La Paz y La Tranquilidad reine en vosotros, mis hijos benditos y bienamados. Tomad y llevad estas Monedillas que multiplicadas serán en “lo material” y tanta falta harán en vuestro hogar. Tomen y lleven, mis hijos benditos del Pan Sin Levadura, del Jergón, de la Miel y de la Uva. Tomen y lleven de Las Llavecitas del Trabajo para que sean abriéndose esos portones para la nueva labor, mis pequeños benditos. Tomen y lleven -mis pequeños amados- que cortas sois Mis Palabras, pero llenas de Amor y de Júbilo para vuestras envolturas y vuestros corazones. Tomen y lleven, mis pequeños amados, de Mi Bendición: En El Nombre que Sois El Padre, En El Nombre que Sois El Hijo, y En El Nombre que Sois La Luz Bendita del Espíritu Santo.

La Paz y La Tranquilidad sea con vosotros.

{Canto: “Adios oh Padre, todos nos vamos…”}