Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro
Canalizado por: Hermana Concepción
Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y desciende de Mi Espíritu Limpio y Puro, de La Escala de Perfección hacia la de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.
Bienvenidos sean los que vienen por primera, por segunda y por tercera vez, y los que aposentados sois ya en este Bendito Redil Sacrosanto. Bienvenidos sean los unos y los otros, sin distinción alguna de Raza, de Credo, de Color, porque todos sois mis hijos, y a todos amo por igual. Tomad de vuestro banquillo Humanidad entera, Congregación amada, y escuchad con atención Mi Consoladora Parábola ante La Esencia de vuestro Jesús: CREA EL HOMBRE O NO LO CREA, La Luz, La Gracia y El Espíritu están presentes entre vosotros.
En esta Bendita alba llena de Gracia, alba primicia del mes de diciembre, del Año del Hombre 2025, en la cual Mi Aposeento es en Espíritu y en Verdad ante vuestras pupilas materiales. He aquí La Luz, he aquí La Grandeza, he aquí La Fuerza y La Fortaleza para todos y cada uno de vosotros, mis hijos benditos y bienamados.
Vengo a arropar a todos y a cada uno de vosotros, en El Regazo Bendito de Mi Madre Amorosa, del Todopoderososo, de Elías y del Mundo Espiritual, oh Congregación Bendita. ¿Dónde puedes encontrarte, oh humanidad entera, que ansiosa estás de recibir de Mí? Yo los recibo en este nuevo lustro que ha de venir, porque de este que culminas -mis pequeños benditos- los he visto en el padecer, los he visto en el sufrimiento, los he visto en discordia, en desamor, en desunión. Más para el venidero no quiero contemplar ausencias, ni tristezas, ni dolor, porque regocijado quiero ver tu corazón, regocijado quiero ver tu pensamiento y tus sentimientos.
Heme aquí ante vosotros, ¿qué más puedes esperar, si me encuentran ante vosotros? Porque os lo dije, que mientras haya dos o tres reunidos en Mi Nombre, presente podré encontrarme ante vosotros, oh Humanidad bendita, oh Humanidad amada. Más vosotros sois necios, sois sordos -mis pequeños benditos- porque sois en el egoísmo, sois en la vanidad, sois en la desolación y en la tristeza, mis pequeños benditos.
Mas en verdad, os lo digo a vosotros oh humanidad entera, vuestro pensamiento es egoísta para vosotros, mis hijos benditos y bienamados, porque asimismo vas compadeciéndote de vuestra envoltura, va así culpándote a ti mismo de todo cuanto te acontece, va así “a la defensiva” a cada paso que vas, porque así mismo vienes dirigiendo tu calza -mis pequeños benditos- cuando no debería de ser así, sino así mismo vuestro pensamientos debería de seguir a vuestro espíritu, porque vuestro espíritu es limpio y puro -mis pequeños benditos y bienamados-, mas no así vuestro pensamiento, mis pequeños amados, porque vuestro pensamiento solo “está discerniendo” corazones benditos, qué ha de hacer a cada paso que dá, de quién ha de defenderse, qué palabras ocupará, qué acciones tomará, y he ahí “el error” porque vas cometiendo “error tras error”, porque vuestros pensamientos son vagos, porque no sois en el aposento mis pequeños benditos y bienamados.
No te guíes por vuestro pensamiento, sino guíate con vuestro espíritu: Él sabe lo que necesitas, él sabe lo que hace falta vuestra envoltura, él sabe lo que tiene vuestra carne y lo que ha de reconfortarte mis pequeños benditos, y bienamados. “Oh maestro, cómo puedo hacer eso”, oh mis pequeños… con La Plegaria, La Paz y La Tranquilidad en vuestro corazón.
Heme aquí ante vosotros, postrado ante estos corazones; mas así mismo, de estos corazones que se encuentran presentes, no sois “abriendo” vuestro corazón de par en par para recibir La Sabiduría y El Entendimiento que vengo trayendo para cada uno de vosotros. Abre vuestro corazón, os lo dice vuestro Padre, abre vuestro corazón y recíbeme de Grande Manera, Os lo dice vuestro Maestro. Heme aquí ante vosotros, qué puedo esperar de vosotros, y vosotros qué podéis esperar de Mí: vosotros podéis esperar de Mi Paz y Tranquilidad y Conformidad en vuestros corazones.
Ve y contempla, mis pequeños benditos, que aquel que sea como “un niño” -mis pequeños amados- os diré como en el Segundo Tiempo: “dejad que los niños se acerquen a Mí”, porque como ellos ha de ser El Reino de Los Cielos. Lleva la inocencia de aquellos pequeños -mis pequeños benditos-, lleva La Paz y La Tranquilidad de vuestros corazones; porque en verdad os digo, que por instantes vas “poniéndote rígidos y duros como la roca”. Dejad que todos y cada uno de mis hijos se acerquen a Mí, mis pequeños benditos, porque asi mismo, mis pequeños amados, aquel adulto viene acercandodose a Mí para recibir La Paz y La Tranquilidad, el Perdón a vuestros pecados, mis pequeños benditos.
Aquellas inocencias que se acercan a Mí, aunque vosotros dirás “qué puede aprender una inocencia”; mas en verdad os dice vuestro Jesús, que aprenden más los pequeños que vosotros mismos, mis hijos benditos y bienamados. Más sí mismo, enseñar a la inocencia a amar a vuestro Jesús, a guiarse con El Sano y Buen Consejo, guiar con el ejemplo porque ellos sois como aquellas “esponjas” que van absorbiendo todo, mis pequeños benditos, y vosotros sois cerrando vuestro corazón, porque no vienes permitiendo el levantamiento, mis pequeños benditos.
Sí he venido a comunicarme de Espíritu a espíritu para con vosotros, por medio de una “envoltura pecadora” es para que asimismo podáis entender y comprender -mis pequeños benditos-, he hasta materializado con tal de que vosotros entiendan lo que vengo a pedir y lo que deseo con ansia de vosotros mismos, mis pequeños benditos. Pero qué vengo contemplando: banquillos vacíos, corazones cerrados, pensamientos distorsionados, mis pequeños benditos, porque vais por los senderos sin paz, sin tranquilidad, porque vas contemplando que “todo mundo”, que todo a tu alrededor “es tu enemigo”, cuando eres tú mismo -mis pequeños benditos- tu propio enemigo, y vienes diciendo que te atacan, que hablan a tus espaldas, que dicen de ti, que te “malmiran” y que te “hacen trabajos” que no son bien vistos ante Mi Pupila Bendita. Más en verdad Yo te digo varones y mancebas benditas, sois vosotros mismos vuestro propio enemigo, porque no eres capaz de mirar “más allá” de lo que tu pupila quiere contemplar, porque no eres capaz de elevar vuestra plegaria, de abrir vuestro corazón, y de perdonar a todo aquel que dices que “te hace daño”, mis pequeños benditos. Si tú aprendes a amarte a vosotros mismos, aprenderás amar a los demás, si tú aprendes -mis pequeños benditos- a perdonar seréis perdonados, mis pequeños benditos.
Ve y contempla, y analiza cada una de Las Plegarias que traigo para vosotros Humanidad entera, ¡oh Congregación amada! No vayas por los senderos que así mismo enfangados son, y llenos de baches para que puedas caer en ellos. No Soy Yo quien viene a dañarte, mis pequeños benditos, sino al contrario vengo a sacarte adelante, vengo tendiendo Mi Diestra para que te tomes de Ella, para que seas saliendo adelante mis pequeños benditos. Pero vosotros sois los necios, los renegos y los rejegos que no quieren aceptar La Luz que se te es ofrecida; no quieren aceptar La Sanidad, La Paz y La Tranquilidad, porque eres dejándote, mis pequeños benditos, del mundo entero; porque no eres capaz de enfrentar y decir “yo me amo a mí mismo”, soy quien soy, y soy de donde soy -mis pequeños benditos-. Porque vosotros titubeas cuando alguien te hace la pregunta: ¿en quién crees, qué eres y quién eres? mis pequeños benditos. Sé firme en vuestra respuesta, mis pequeños amados, porque así mismo, Yo voy a contemplarte de grande manera. Mas no veas lo que pasa a tu alrededor solamente cuando a ti convenga, mis pequeños benditos, porque así mismo no podéis salir adelante -mis pequeños amados-.
Ve y contempla en todo momento lo que a vuestro alrededor puede acontecer y puede encontrarse; y no maldigas, sino al contrario, trata de saltar ese “cerquillo”, trata de quitar “el pedusco” y “el espino”, arrancar de raíz “la mala hierba” para que puedas salir adelante, mis pequeños benditos, y puedas llegar a que lugar lleno de Luz, de Paz, de Tranquilidad, mis pequeños benditos y bienamados.
Despierta del letargo y no estés en el banquillo esperando a qué cae de de las Alturas, mis pequeños benditos. Porque no estamos en aquellos Tiempos en el cual -mis pequeños benditos- serían llenos de aquellas virtudes, serían llenos de aquellos milagros -mis pequeños benditos-. Ahora sois vosotros mismos, que por vuestras acciones van llevando a cabo lo que te os proponen, mis pequeños benditos. Porque así mismo, si tú entregas recibirás a manos llenas, si tú alabas serás alabado mis pequeños benditos. Mas así mismo, “con la vara que mides, seréis medidos” mis pequeños amados. Y si tú piensas que tu semejante y hermano te es atacando, solo por una parábola que escuchas -mis pequeños benditos- te vendrás abajo, porque no será solamente tu palabra la que no digan, sino tú mismo llamarás a todo aquella oscuridad, mis pequeños benditos. Espero entiendas y comprendas lo que tu Maestro viene a enseñarte en alba bendita llena de Gracia, mis pequeños benditos y bienamados.
Oh Pedro amado, que puedo esperar de ti. Ya he escuchado cada de tus palabras, Mi Madre aboga por vosotros, Elías aboga por vosotros, Yo abogo por vosotros, hijos benditos y bienamados. Mas así mismo vosotros dad aquel paso hacia La Luz, no retengan su calza ante la penumbra, den el paso hacia adelante porque asimismo vengo contemplando “el retroceso”, mis pequeños. Ven, toma y lleva bendito varón, que La Luz y La Gracia, La Fuerza y La Fortaleza sean contigo y con los tuyos varón. Adelante, adelante has de ser, porque esta es Mi Voluntad. Toma y lleva en tus palmos.
Benditos y alabados sean, mis pequeños. Como Os lo dije, ve hacia adelante, no en retroceso, porque vengo contemplando cómo de se viene desmoronando la Casa de Oración, y no por Mí mis pequeños benditos, sino por la falta de Preparación de cada uno de vosotros; porque no sois comprometidos, porque dices amarme, más así mismo me das la espalda, porque dices seguirme y te vas por otro sendero. Porque dices abrir vuestro corazón, pero vuestro pensamiento anda por otro lado, mis pequeños benditos; debe de ser el complemento pensamiento arduo y espíritu -mis pequeños benditos y bienamados-, para que podáis recibir lo que Yo te vengo a entregar, y rechazar aquella “penumbra” que te viene deslumbrando con falsas promesas, porque lo vienes contemplando con “aquel resplandor” que corres a tomarlo; más cuando lo tomas entre tus palmas, es desvaneciéndose como el humo mis pequeños benditos.
Pero presuroso eres porque no sabes contemplar con tu pupila espiritual, porque no sabes ver más allá de ti mismo -mis pequeños benditos-. Ya despierta del letargo, ya eleva vuestra plegaria, abre vuestro corazón, que todo cuanto Yo te he entregado lo vas desperdigando y desperdiciando mis pequeños amados.
Contempla estas albas que han de llegar. Cuántos de vosotros sois reuniéndose en uno solo, y cuántos de vosotros van “dispersándose” de un lado a otro, porque ya no llevas ese Amor en vuestro corazón, porque ya no llevas esa Paz y esa Tranquilidad, ya no llevas esa Unión porque se van acabando las generaciones que os unían, que os enseñaban a amar, y que os enseñaban a respetar. Hoy les enseñan frialdad, hoy les enseñan a no amar; no les enseñan al diálogo, a la unión, a darse un abrazo, a estrechar sus palmos y todo ello se va acabando, y vas acabando con todo cuanto a vuestro paso vas dando, mis pequeños benditos. No permitas que todo aquello acabe, llévalo a cabo y enséñalo a las nuevas generaciones, para que asimismo no se pierda la Calidez y el Amor, mis pequeños benditos, porque asi mismo ya no veo Amor hacia vosotros mismos, y mientras ese Amor no existe en vosotros, no existirá en vuestra hermana Humanidad.
Contempla cómo sois llenos de odio, de rencor, de derramamiento de sangre, de guerras, de pérdidas humanas; todo por avaricia, egoísmo y vanidad, mis pequeños benditos. No estés esperando que toda la penumbra os llegue a vosotros y os cubra, mis pequeños benditos. Ve encendiendo alba tras alba, de Luz, de Fe y de Amor mis pequeños benditos. Enséñale a los tuyos a que estas albas por venir, son de Regocijo, de Paz, de Tranquilidad y de Amor, y no de malos mirajes, mal palabrerío, discusiones, mis pequeños benditos y bienamados.
Más así mismo, aquel que “habla de los demás”, que no se respeta a sí mismo… no sabe respetar a los demás, ni vive en su vida, ni dejan vivir, porque sois solamente “juzgando” y “criticando” a su semejante y hermano, sin verse así mismos.
Mírate a ti mismo, contempla qué has hecho de tu vida, qué pasos has dado:¿vas hacia adelante o vas en el retroceso? Cuántas veces has tendido la mano a aquel que lo necesita; cuántas veces te has quitado el bocado de los labios para entregárselo a aquel que hambriento es; cuántas veces te has quitado el abrigo y lo has entregando a aquel que tiene frío, mis pequeños benditos. Y no divulgues cuanto vengas haciendo, para “quedar bien” con tu hermana Humanidad, porque ellos no te lo agradecerán, seré Yo quien ha de contemplar tus buenas acciones, y quien te llenará de regocijo en vuestro hogar, y en vuestro corazón, y quien multiplica -mis pequeños benditos y bienamados-.
Reciben en estas albas a Mi Madre, con vuestro corazón abierto de par en par. Eleva una plegaria hacia Ella, porque Ella siempre está al pendiente de vosotros, gime y llora por vosotros, por quienes van desvaneciéndose, por quienes van perdiéndose por los senderos, por quienes van en tristeza y en desolación; esa tristeza y desolación se la transmites a Mi Madre amada. Llénate mejor de júbilo y algarabía, vive en paz y en tranquilidad, y lleno de amor, mis pequeños benditos y bienamados.
Acercarme de tus aguas. Bendito sois. Aguas cristalinas que traídas sois del Río Jordán, limpiadas y desmanchadas han de ser por Mi Mano Bendita y Bienamada, convertidas en Bálsamo de Sanidad; que aquel que bebiere de Ellas, Sano y Salvo será, porque esa es Mi Voluntad: En El Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Hacedme presente vuestro botón. Bendito seais.
Primeramente he de entregar este Rocío a vuestra Escala, símbolo de La Hermandad Espiritual… Sea derramado este Rocío a tus hogares, y a quienes habéis dejado en ellos. Sea derramado en Tranquilidad y Paz junto con este Lustro. Hecho ha sido varón amado.
Asimismo, La Parábola que he traído para vosotros es El Alimento para vuestro espíritu: aquel que me escuchare, saciarará de su hambre y de su sed, mis pequeños amados, porque esa es Mi Bendita Voluntad. Levantando vuestra calza has de ser, y seguir con sumisión y con obediencia al Mandato Divino, mis pequeños amados. Ser con Paz y con Tranquilidad de vuestros corazones, y ser con júbilo -mis pequeños benditos-. Lleva La Doctrina con Amor, con Paz y con Tranquilidad. Aparta los malos pensamientos, y el mal palabrerio de vuestros labios.
…En verdad os digo pequeña, más aún no era tiempo de levantar “aquella piedra”. Más así mismo, contemplo el corazón de tu progenitora, y sé que lo hizo de buena Fe. Más así mismo eligió mal a los pedestales, mi pequeña bendita y bienamada, y contemplando sois la penumbra. Pero asi mismo, mi pequeña bendita, por única vez permitiré que la envoltura se haga presente para llenar de Luz aquella Casa de Oración; mas no será “la envoltura”, sino Mi Mano siendo de llevarle La Luz. Por única ocasión permito que salga de La Casa de Oración a tomar otro banquillo, porque cada uno de vosotros tiene su lugar destinado, mi pequeña amada. Más por la humildad por la que te acercas, y contemplando el corazón de vuestro progenitor, es que acepto que seais saliendo de La Casa de Oración la envoltura, y trabule a ese lugar, para llenar de Paz y de Tranquilidad vuestra Casa de Oración. Mas a la alerta, a la alerta, porque contemplo la asechanza y asi mismo, abrir vuestro corazón, tanto vuestra progenitora, como vosotros mismos, porque hay “un judas” dentro de vuestro hogar, mi pequeña bendita y bienamada. Mas no temas, corazón amado, que Yo limpio y desmacho vuestro sendero, limpio y desmacho vuestra envoltura, y llevarás esta Paz y está Tranquilidad a vuestro hogar. Toma y lleva, pequeña amada, más pedirle a la Sacerdotista que en Preparación quiero contemplarla. Hecho ha sido. Benditos sois.
Yo os pregunto: ¿Habéis quedado conformes? Benditos sean, que por vuestra conformidad Yo entrego a Manos Llenas: tomad y llevad del Pan Sin Levadura, del Jergón, de la Miel, y de la Uva, tomen y lleven estas Monedillas que multiplicadas serán en lo material. Tomad y llevar de las Llavecitas del Trabajo… nada faltará, porque no es esa Mi Voluntad. Yo entrego La Sabiduría y El Entendimiento, desmancho desde su crisma y hasta su calza, para que reciban el nuevo Lustro, con Paz y con Tranquilidad, y con Regocijo.
Lo que para vosotros, mis pequeños benditos, son muchos y muchos años, como vosotros llamáis, para vosotros es un solo instante mis pequeños amados. Mas no temas jamás, que Mi Luz permanece mientras vuestro corazón esté abierto, no temas.
Y lleven de Mi Bendición: en El Nombre que Sois el Padre, en El Nombre que Sois El Hijo, y en El Nombre que Sois La Luz Bendita del Espíritu Santo. Tomad y llevad, mis hijos benditos.
Mi Paz sea con vosotros.
(Canto: “Adios oh Padre, todos nos vamos…”)
