Catedra 1 febrero 2026

¡Más ay de aquellos que no me extiendan de su diestra para ser levantados, porque ahí prevalecerán -mis pequeños benditos- y quedarán en el olvido! mis pequeños amados.

Amense los unos a los otros

Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro

Canalizado por: Hermana Concepción

Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y desciende Mi Espíritu Limpio y Puro de La Escala de Perfección hacia la de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.

Bienvenidos sean los que vienen por primera, por segunda y por tercera vez, y los que apacentados sois ya en este Bendito Redil Sacrosanto. Pasad a tomar de vuestro banquillo, Humanidad entera, Jerusalén amado, que Yo los recibo a todos por igual, sin distinción alguna de Raza, de Credo, de Color, porque todos sois mis hijos y a todos amo por igual.

Os doy de la bienvenida, mis pequeños benditos y bienamados, que Parábola Bendita han venido a recibir de Mi Luz, de mi Fuerza y de mi Fortaleza, porque crea el Hombre o no lo crea, en Espíritu y en Verdad Soy entre vosotros por medio de esta “carne pecadora” que me sirve de Portavoz, para comunicarme con todos y cada uno de vosotros.

Más asi mismo, vengo haciéndome presente en esta Bendita Alba llena de Gracia: Alba primicia del mes de febrero del Año del Hombre 2026, en la cual Mi Aposento es en Espíritu y en Verdad para vosotros, para regocijar de vuestros corazones, para limpiar y desmanchar desde su crisma y hasta su calza, para que puedan ser blancos y blanquecinos cual copos de la nieve, ¡oh Humanidad entera, oh Congregación amada!

Qué puedo esperar de vosotros, oh mis benditos hijos, y qué pueden ustedes esperar de su Jesús bienamado, que viene a llenaros de La luz, de La Fuerza y de La Fortaleza para que sean adelante y avante en esos senderos de peduzcos y de espinos, en los cuales algunos de vosotros soy en tropiezo, mis pequeños benditos y bienamados.

Más así mismo, otros van cayendo de grande manera que sois lastimando de vuestras plantas; pero no temas que ahí estaré Yo para levantarte, para limpiarte y desmancharte aquellas rodillas, como sois sangrando y doliendo mis pequeños benditos. Yo los he de levantar y siguiendo nuevamente has de ser. ¡Más ay de aquellos que no me extiendan de su diestra para ser levantados, porque ahí prevalecerán -mis pequeños benditos- y quedarán en el olvido! mis pequeños amados.

Orad, os lo dice vuestro Jesús, en todo momento y en todo instante, mis pequeños, porque se acerca el Tiempo en el que has de dar a aquella Potestad, mis pequeños benditos, de lo que han contemplado tus pupilas. Preparaos, os lo dice vuestro Jesús, porque nuevamente vendré como aquel Juez ante vosotros a pedir la cuenta clara y precisa a cada uno de vosotros. No estará en aquella “penumbra” aquellos que han de seguirme, mis pequeños benditos, aquellos que dicen amarme y aún prevalecen. Más a sí mismo, aquellos que dicen amarme, dicen conocerme y se esconden entre las penumbras, allá de ellos mis benditos hijos: vendré como Juez, mis pequeños benditos.

Así mismo os digo en este Bendito instante: Ora y recopila todo lo bueno que has hecho, porque de ellos me entregarás cuentas -mis pequeños benditos y bienamados-; no te digo que hoy, no te digo que mañana, más no quieras ser sorprendido -mis pequeños amados-. En todo momento orad, en todo instante elevar vuestra plegaria por tu hermana Humanidad y por vosotros mismos, por el Mundo que Yo te entregué blanco y blanquecino, y que alba por alba vosotros has llenado de “podredumbre”, llenos de estiércol y en el mismo sois revolcándote, mis pequeños benditos.

Yo no dejé este Haz Terrenal desecho y en jirones, y mirad a vuestro alrededor cómo lo vengo contemplando mis pequeños amados. En esto es en lo que lo has convertido, y aún me recriminas -mis pequeños amados-: “Jesús, por qué no me das el denario, Jesús por qué no me das la labor, Jesús por qué no encuentro nada a mi paso, Jesús por qué la enfermedad, por qué la tristeza, por qué el dolor”… Más así mismo os digo, mis pequeños benditos, no Soy Yo quien envíe el dolor, quien envía la tristeza, quien envía la congoja, ni la pobreza mis pequeños benditos: sois vosotros mismos por vuestro actuar y por prevalecer en el banquillo y no levantarte a quitarte toda esa pereza, quitar todo cuanto pesa en tus espaldas, sacudir y quedar limpio, llenándote de La Fuerza que Yo entrego para buscar, porque aquel que busca encuentra mis pequeños benditos. Pero si tú prevaleces en el banquillo, si tú prevaleces en el letargo, nada caerá de las alturas mis pequeños benditos. Aparta la pereza y sé adelante, mis pequeños, benditos abre tu corazón de par en par y llénate de Mi Sabiduría y de Mi Entendimiento. Sello de vuestros labios a la blasfemia, a la mentira y al que sigas juzgando y criticando a tus semejante y hermano. Os los abro a La Verdad para que sean abriéndose de par en par para entregar Mi Plegaria, para entregar Amor, para entregar Palabras Sabias de Consuelo, para aquel que lo necesite, mis pequeños benditos, no para que le juzgues y critiques, sino para que los llenes de Paz y de Tranquilidad. Limpio tus palmos, mis pequeños benditos, para que quites todo ese “salamiento” que llevas encima, para que seas apartando lo que no te pertenece, y para que seas entregando lo que Yo deposito a todo aquel que aún no me conoce, a todo aquel que aún no me escucha, mis pequeños benditos y bienamados. 

Tantos sois que dicen seguirme, que dicen amarme, más solo lo dicen “de dientes para afuera”, más me ama aquel que abre su corazón y se entrega a Mí sin mirar atrás, sin mirar quién observa y sin decir palabra alguna, a ellos sois a los que Yo elijo para mostrarlos en mi Palmo Bendito El Día del Juicio Final, y contados sois mis pequeños benditos, los que prevalecerán en Mi Diestra, porque contemplo aquellos que sois dando golpes de pecho y diciendo que sois buenos, pero nada más lo dices porque no lo eres, y no lo haces. ¿Dónde están tus “buenas acciones”?, tus buenas acciones se hacen en soledad, sin darlo a saber a La Humanidad entera, sin hablarlo mis pequeños benditos y bienamados, porque vosotros todo lo bueno que quieres hacer lo quieres “dar a conocer”, y lo malo no escondes mis pequeños benditos cuando debería de ser al revés, mis pequeños amados.

Vean cómo nací, te enseñé que no es necesario nacer entre lujos: oré desde pequeño, luché para salir adelante, amé -mis pequeños benditos- y morí por Amor a vosotros, que de ello has aprendido cuando te he dicho que “has sido formado a Mi Imagen y Semejanza”.

Más en verdad os digo, que no han sabido amar mis pequeños benditos, porque si te amaras un poco a ti mismo no estarías mendigando el Amor de los demás, no esperarías nada a cambio de lo que tú ofreces, porque todos y cada uno de vosotros sois dando, esperando algo a cambio, ¡y no mis pequeños benditos! tú solo eres en el “tropiezo”. Yo postro “la piedra”, pero tú eres quien debe de saltar; no la postro para que tropieces, sino para que busques y encuentres la solución a cómo rodearla o cómo saltarla. Así como te pongo el cerquillo para que no salgas del Redil, y lo eres saltando, y te escabulles entre la penumbra, mis pequeños benditos, y el peduzco no lo puedes saltar, el pedruzco no lo puedes rodear, mis pequeños benditos, porque es más fácil para vosotros seguir “la oscuridad”, seguir “el vicio” y rodearte de “la maldad”, que guiarte hacia Mi Luz y prevalecer en Ella.

En albas atrás te dije que Yo no podía, o no quería acabar con “la oscuridad”, porque así mismo como existe La Luz existe La Penumbra, como existe el día, existe la noche, porque ese es libre albedrío y tú eres libre de decidir adonde has de guiar tu calza, mis pequeños benditos.

Más analiza, analiza cada una de Mis Plegarias, varones y doncellas; mas no temas, que no he venido a recriminar y no he venido a juzgar, porque aún no es el Tiempo, pero pronto llegará y qué has de entregarme mis pequeños benditos.

Temes de aquellas almas que trabulan a vuestro alrededor, y dices que es “sobrenatural” mis pequeños benditos. Mas Yo en verdad digo que es natural y normal, porque así como tú estás en él Haz Terrenal, así estuvieron ellos y han trabulado mis pequeños benditos; pero aún se aferran a la vida mundana, y por ello es que trabulan a vuestro alrededor. Algunos los puedes ver y a otros no, algunos son Luz y otros solo oscuridad, mis pequeños benditos y bienamados. 

Cuando vosotros sois en el letargo, tu envoltura es perdiéndose y reposando, pero tu espíritu sale a trabular a otras dimensiones, mis pequeños benditos. Más depende de vuestra preparación si salen a la oscuridad, o se encuentran en La Luz, por ello es que al amanecer y al abrir vuestras pupilas te encuentras “en relajación” o “en pesadez”, porque depende a dónde trabuló vuestro espíritu; por ello es importante la plegaria antes de ir a tu reposo, mis pequeños benditos y bienamados.

Sé en el Entendimiento, mis pequeños benditos, abre vuestras pupilas y “no oigas” sino Escucha mis pequeños benditos: abre tu Tercer Ojo para que puedas contemplar, no solo lo que ves -mis pequeños benditos- hasta donde tu pupila material alcanza a ver. Entiende lo que te quiero decir, mis pequeños amados, y sé dándome las Gracias por lo que posees, por lo que tienes y no seas anhelando lo que otros tienen. Sé amándote a ti mismo y procura todo lo que posees, ámalo y aférrate a ello -mis pequeños benditos- no desees lo que no tienes, o lo que otros poseen… quizás hoy no tengas, pero lo tendrás, y quizás aquellos tienen y lo perderán, solo sé sumiso y obediente, abre tu corazón, eleva la Plegaria y contemplaréis Mis Maravillas.

¡Oh Pedro bendito!, qué puedo esperar de ti.

Bendito seas varón, y no temas, que poco a poco irán en Preparación, y desde que Yo me hice presente en esas cuatro paredes, Mi Luz se extendió y no faltará jamás. Más ellos en Preparación han de estar, y Yo haré lo mismo varón bendito. No temas jamás. Más no permitan que se apague esa Luz que se ha encendido en esa choza, que aún cuando no era el Tiempo de levantarla, ellos la levantaron, pero contemplo su Buena Fe y contemplo su corazón, y lo hicieron por bondad, no cegados por la avaricia y por ello es que Me Aposenté en ese hogar. Más asimismo desde que postré Mi Luz no faltará jamás. Más deben de aprender a “dar pase” a La Luz y no a la penumbra; más no temas, que Yo he de guiar esas calzas, para que sean saliendo adelante. Y entrego La Luz para ti, La Fuerza y La Fortaleza, La Sabiduría y El Entendimiento. Más varón bendito, cada uno de tus hijos tiene su banquillo destinado, no hagas cambios si no es Mi Voluntad. Más así mismo varón bendito eres guiándote con el corazón y está bien, pero analiza analiza antes de hacer. Tomar y llevar varón bendito de Mi Luz, de mi Fuerza, de mi Fortaleza, de mi Paz y de mi Tranquilidad. Sea contigo y los tuyos. Hecho ha sido.

Benditos y alabados sean todos y cuantos se han acercado ante Mí. Jamás temas de Mi Luz, jamás temas de Mi Presencia, porque no Sois un Dios que castiga, no Sois un Maestro que no guía con Sabiduría, jamás he de mentirte -mis pequeños benditos y bienamados-, pero si he venido en esta Bendita Alba llena de Gracia a apartar lo que no te pertenece: apartar la tristeza,  la congoja, el dolor, he venido a apartar todo cuanto no es bien visto ante Mi Pupila que posees, mis pequeños benditos y bienamados. No quiero que seas en “el fanatismo”, ¡no mis pequeños! sé en el Amor y aférrate al Amor, para que así mismo puedas contemplar las Maravillas que traigo para cada uno de vosotros.

No temas jamás de Mi Luz, porque esta Luz es para guiarte, no para perderte mis pequeños benditos. Aparta la falsedad, porque vosotros que me conocéis son como aquel Roble que ha de sostener a toda la Humanidad entera; porque asimismo se acercan muchas calamidades, para el Haz Terrenal, pero está en vosotros que saben orar y que me conocen, no solamente vuestra Casa, sino en todas en cuanto se ha Postrado Mi Esencia que seréis El Sostén de La Humanidad y de La Perla Mexicana. Sea cumplida Mi Voluntad en todo momento y en todo instante mis pequeños benditos y bienamados.

¡No temas varón, por aquellos que te rodean! Porque han cargado aquella “pesadez” en ti, pero no temas jamás, que Fuerza y Fortaleza he de entregarte, mi varón bendito. No temas mujer, porque te he contemplado en la tristeza y en el dolor, te he contemplado cómo eres en la desesperación, y asimismo fortalecida seréis a partir de esta Bendita Alba para que puedas encontrar la solución y no te llenes de aquellos problemas que te forjas en tu cabecilla, mi pequeña bendita y bienamada; eres el sostén de los tuyos y adelante saldrás para cada uno de los vuestros.

Contemplo lo que posees, contemplo vuestro corazón, más aférrense -mis pequeños benditos- al Amor y a la Unión, mis pequeños amados. No se aferren a lo que “no les corresponde” y a lo que “no es suyo” mis pequeños benditos. Sean más en la Espiritualidad y menos en el materialismo, mis pequeños amados. No temas jamás de lo que ha de venir, porque aquel que se sostenga de Mi Palmo no padecerá y no perecerá: Fuerza y Fortaleza entrego a todos y cada uno de vosotros.

¡Oh Pedro bendito!, acercadme de tus aguas. Bendito sois. Aguas cristalinas que traídas sois del Río Jordán, las limpio y las desmancho y las convierto en Bálsamo de Sanidad: aquel que tomaré de Ellas, sano y salvo será porque Esa es Mi Voluntad. Una Gota de Mi Preciosa Sangre derramada es oh Bálsamo de Sanidad. Hacerme presente tu botón. Bendito seas.

He de derramar este Rocío primeramente a vuestra Escala, Símbolo de la Hermandad Espiritual. Sea este Rocío derramado en todo ser viviente del Haz Terrenal… Sea mi Rocío derramado a vuestros hogares y a quienes habéis dejado en ellos. Cumplase Mi Voluntad, varón bendito, en todo momento y en todo instante, mis pequeños benditos.

Yo contemplo vuestro corazón, y contemplo que de viva voz quisieras gritar y pedir, más no es menester mis pequeños, porque Yo te escucho y diría a cada uno de vosotros lo que haz de hacer y cómo guiar tu calza; pero no temas, que Yo os tomo en estos instantes y entrego de mi Fuerza y Fortaleza a cada uno de vosotros. Mas Os digo: solo sé en Sumisión, solo sé en Obediencia y en Amor.

Yo te pregunto, mis pequeños benditos, ¿has quedado conformes? Benditos sean, que por vuestra conformidad Yo los lleno de Mi Luz, Yo los lleno de Mi Fuerza y de mi Fortaleza. Yo los lleno de Mi Paz, y de Mi Tranquilidad. Yo les llevo a Manos Llenas del Pan Sin Levadura, del Jergón, de la Miel y de la Uva. Tomen y lleven, mis hijos benditos, de estas Monedillas que multiplicadas serán en lo material. Tomen y lleven, mis hijos benditos, las Llavecitas del Trabajo, nada faltará en vuestros hogares pues no es esa Mi Voluntad. Tomad y llevad mis pequeños amados. Para ti, el más pequeño de mis hijos, que has dado la vuelta al Sol, no temas, que tus caminos serán abiertos de par en par.

Mi Paz sea entre vosotros y de Mi Bendición: en El Nombre que Soy El Padre, en El Nombre que Soy El Hijo, y en El Nombre que Sois La Luz Bendita del Espíritu Santo.

Mi Paz sea con vosotros.

(Canto: “Adiós oh Padre, todos nos vamos y te dejamos el corazón…”)