Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro
Canalizado por: Hermana Concepción
Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y desciende Mi Espíritu Limpio y Puro de La Escala de Perfección a la de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.
Bienvenidos sean los que vienen por primera, por segunda y por tercera vez; y los que aposentados sois ya en este Bendito Redil Sacrosanto. Pasad y tomad de vuestro banquillo, Humanidad entera, Congregación amada, que presente puede hacerse en esta Bendita Casa de Oración.
La bienvenida os doy a los unos y a los otros, a quiénes sois desde temprana hora en Preparación para acudir al Llamado de La Campana, son bienvenidos. Y bienaventurados sean -mis hijos benditos- buenos y malos, porque no he venido a hacer distinción alguna de Raza, de Credo, de Color, porque todos sois mis hijos y a todos amo por igual.
Bienaventurados sean los que en presencia de La Luz puedan encontrarse. Bienaventurados sean los que han de recibir de Las Grandezas y Maravillas. Bienaventurados sean, en Alba Bendita llena de Gracia: Alba primicia del mes de Julio, del Año del Hombre 2025, en la cual Mi Aposento es En Espíritu y En Verdad. Porque como os lo dije una vez, mientras estén 2 o 3 reunidos en Mi Nombre, Mi Presencia será entre vosotros.
¡Oh Humanidad entera, oh congregación amada! Limpio y desmancho vuestro ropaje, limpio y desmancho vuestra envoltura, limpio y desmancho vuestra calza; y limpio y desmancho vuestra materia por dentro y por fuera.
Oh mis hijos benditos y bien amados, que pudiesen pedir a su Jesús bendito que no fuese concedido ¡oh mis amados que así mismo sois en Mi Presencia! Vosotros también sois en espíritu y sois en verdad, porque sois abriendo vuestro corazón de par en par, para recibir a tu Jesús Bendito y bienamado; para recibir La Parábola Bendita de Sabiduría de entendimiento para tu cerebro y cerebelo, porque has de recibir el entendimiento para que continúes con vuestro arduo camino. Porque en verdad, contempla que aún no vas “ni a la mitad” de vuestro sendero, oh congregación bendita y bienamada.
Más vosotros que sois en el cansancio, sois en el agotamiento, más no temas que hoy lo aparto en este instante y en este momento quito el cansancio, y quito vuestro agotamiento para que podáis transitar por esos “caminos cual largos sois” para llegar a vuestro destino.
Sois en “el tropiezo” algunos de vosotros; más no temiendo seas, porque ahí estaré Yo para tenderte Mi Mano y puedas tomarla y levantar vuestra calza, limpiar lo lastimado de vuestras rodillas, enjugar de vuestras lágrimas, atarte bien la sandalia y continuar hacia adelante, mis pequeños benditos y bienamandos.
¿Donde pudiesen encontrarse mis pequeños, que no se encuentre El Pastor, que no se encuentre El Guía?, que no se encuentre vuestro Padre, que no se encuentre vuestro Maestro, ¡oh mis pequeños, oh mis amados benditos! ¿Qué puedo esperar de vosotros, si cuando he dicho a cada uno de vosotros, que cumpliendo seas al pie de la letra con el Mandato Divino, vosotros sois en el letargo?
Sois en la callejuela, sois en el libre albedrío mis pequeños benditos, pero jamás sois atendiendo mi llamado, y no os recrimino a vosotros, mis pequeños benditos, porque sois hechos a imagen y semejanza de vuestro Jesús Bendito. Mas así mismo lleváis la penumbra y La Luz, llevas “la maldad” y “la bondad”. Y así mismo mis pequeños, por instantes, te es guiando “esa oscuridad” y por instante te es guiando ésa Luz. Por instantes va venciendo aquella maldad y por instante es La Bondad, que va guiando tu calza mis pequeños, no desistas de pedir mis pequeños amados.
Abre vuestro corazón de par en par, para que así mismo te sea otorgado todo cuanto pides, a manos llenas. Ve y contempla qué eres pidiendo la Paz y la Tranquilidad y concedida es. Ve y contempla qué me has pedido la Sanidad para vuestra envoltura, y te la he entregado -mis pequeños benditos- ve y contempla que has pedido el mendrugo de pan, y nada hace falta en tu mesar, mis pequeños benditos y bienamados.
Ve y contempla a mis pequeños que me vas pidiendo en abundancia el Denario, y ese sí no te lo puedo conceder; porque si así, por instantes y por momentos, eres dándome de la espalda mis pequeños benditos, si tuvieses “en abundancia” aquel Denario, aquellas riquezas, aquellas maravillas que deslumbran tu pupila, mis pequeños benditos, serías siendo aquel que me “da de la espalda”, aquel que no sabe agradecer, aquel de mis hijos benditos que no sabe entregar lo mucho o poco que lleva a cuestas aquel que en verdad lo solicite.
Y así, mis pequeños benditos, teniendo sólo lo necesario para seguir adelante… ve y contempla que eres tocando tu corazón, y eres otorgando “aquello” a aquel que lo necesite en verdad.
Benditos y Bienaventurados sean los que se quitan su abrigo para entregárselo a aquel que no lo tiene. Benditos y bienamados sea aquel que teniendo dos monedas, entrega una a aquel que lo necesita, y se queda con la otra para su sustento. Bienvenidos y Bienaventurados sean aquellos que teniendo solamente un trozo de pan, compartiéndolo en dos para compartirlo con vuestro semejante y hermano. Más, más le valiere “a aquel que come a escondidas” aquel mendrugo de pan, para que no sea arrebatado de sus palmos y de sus labios, porque ni a él le saciara su hambre, mis pequeños benditos y bienamados. Más valiere entregar todo cuanto posees, mis pequeños benditos, para que a si mismo te sea otorgado a Manos Llenas.
Más aquel que tiene y no entrega, mis pequeños, desvaneciéndose será de sus palmos, como aquella agua entre sus dedos, mis pequeños benditos y bienamados.
Dice vuestro Padre Bendito y Bienamado: que así como eres tratándome, debes de tratar a mis pequeños benditos. Así como Yo Sois entregándote La Paz, La Tranquilidad y El Amor, así debes entregarlo tú a vuestro semejante y hermano, mis pequeños benditos
¿Quién de vosotros ha sabido ser Padre en este mundo, mis pequeños benditos? Así mismo, mis pequeños, os vengo a decir: no es Padre aquel que posee la fuerza, sino aquel que entrega Amor, mis pequeños benditos. No es Padre aquel que “grita y amenaza”, sino aquel que entrega Paz y Tranquilidad.
No esperéis de vuestros padres, aquella “herencia de casas”, de denarios, de bienes materiales, sino espera aquella Semilla de Fe, aquella Semilla de Valores que sois los que han de enriquecerte, mis pequeños benditos y bienamados.
Enseña con el ejemplo, enseña con vuestra presencia y con vuestro amor; no quieras “dar a manos llenas” en materialismo para que tus hijos “vean” que en verdad los amas, mis pequeños benditos; sino a sí mismo, sé justo y enseña con palabras sabias, con ejemplo –mis pequeños amados–, no con gritos, no con insultos, no con golpes, mis pequeños benditos y bienamados. Si vuestros pequeños hoy son en rebeldía, es porque vosotros así mismo los has hecho rebeldes por tu actuar, por tu comportamiento, por tu mal palabrerío, mis pequeños benditos y bienamados.
Si tú les enseñas a amar, ellos aprenderán a amar. Si tú les enseñas a entregar, ellos entregarán; si tú les enseñas -mis pequeños benditos- a orar, ellos sabrán orar mis pequeños amados. Pero si ven gritos en vuestro hogar, si ven insultos, si escuchan el mal palabrerío, ¿qué van a aprender aquellos de tus pequeños benditos? Y cuando sois “grandes”, cuando aquella rama ha crecido, quieres “enderezarla” mis pequeños benditos; mas no es así, mis pequeños amados. Todo con Constancia se logra, con Fe y con Amor mis pequeños amados.
No desistas jamás de pedir, no desistas de orar, no desistas de implorar La Paz y La Tranquilidad para tu envoltura, para tu espíritu y para todo tu ser mis pequeños benditos y bienamados. Estáis aquí para aprender; estás aquí para escuchar y llevar a cabo todo cuanto vas aprendiendo mis pequeños benditos. No estés aquí “solamente en envoltura”, sino también en espíritu, porque no vienes solamente a dormitar mis pequeños amados; porque te he contemplado cuando vienes a vuestra Preparación, que no eres preparándote desde temprana hora. Desde que tú levantas vuestra calza, ya debes de ir preparando tu envoltura, limpiarla y desmacharla por dentro y por fuera, llevar Paz y Tranquilidad en vuestro corazón, otorgando Sabiduría y Entendimiento a tu semejante y hermano, entregando Paz y Tranquilidad a todo aquel que te necesita; porque dices -mis pequeños benditos- “ya se llegó la hora en que tengo que acudir a descansar y a reposar de todo lo trabajado”, ¡no mis pequeños!
Para eso es el anochecer, para que te entregues a tu letargo en tu camastro, en tu lecho, mis pequeños benditos. El Banquillo que se te otorga aquí es para tu Preparación, mas no para tu reposo, ni tu dormitar, porque no eres saliendo adelante mis pequeños, porque no vienes a “reposar”. Aún estando en el Banquillo, estás labrando la tierra -mis pequeños benditos-, porque tu mente debe de estar activa en Plegaria, en Oración, en Sabiduría y en Entendimiento, no en reposo y en rezago mis pequeños benditos. Porque por eso no sales adelante, porque estás fuera de la Casa de Oración, y estás con tus aparatillos, y estás en tu mundial mis pequeños benditos.
Estás en el libre albedrío, y vienes aquí a descansar de todo ello, ¡no mis pequeños! Al Banquillo se viene a Orar y a Labrar la tierra, a dejar atrás todo, todo tu materialismo para que seas en La Preparación y logres salir adelante.
Ve y contempla, y haz un recuento de cuánto tiempo llevas en la casa de Tu Padre; ve y contempla qué has hecho de ti, qué provecho has obtenido, y qué provecho has dado mis pequeños benditos y bienamados… ¿Vienes a aprender, vienes a escuchar mis pequeños benditos? Para ello es La Preparación, para que prepares tu envoltura y esté lista para cuando sea El Llamado. Si en estos instantes Yo te digo “es hora de laborar”, ¿qué vas a hacer mis pequeños?, si aún teniendo las herramientas no la sabes utilizar. Pero eres platicando y abriendo de tus labios para contar todo lo que “viste” en aquellos aparatillos, para ver todo lo que escuchas. Mas si Yo te preguntase en estos instantes, de que se habló en Alba pasada que estuve presente ante vosotros, sellarías vuestros labios, porque de ello no tienes noción, mis pequeños benditos.
Ahora ve y contempla tu mismo, si estás preparado o no para salir a la callejuela y cumplir con La Labor conforme es Mi Voluntad.
Acudes solamente a vuestras conveniencias, mis pequeños benditos, y no a lo que es debido mis pequeños amados. Porque es más fácil para ti venir y desahogar tus penas, y hablar y hablar y hablar y sacar todo cuanto posees dentro, y que mis Niños de Luz se hagan cargo de todo mis pequeños benditos. Espero y escuches y entiendas lo que te he querido venir a decir mis pequeños amados, porque ninguno de vosotros sois cumpliendo conforme es Mi Voluntad, ni aun la carnecilla por la cual me he venido a comunicar, ni ninguno de vosotros; más mi pequeño, el más pequeño, está cumpliendo con La Labor, porque así mismo no se guarda para él solo lo que le entregaron, y si no fuese por la distancia, él estaría en presencia alba por alba, mis pequeños benditos. Y vosotros que podéis, no cumplen conforme es La Voluntad de vuestro Jesús amado. Cuentas claras y precisas han de entregar -mis pequeños benditos y bienamados-.
Y he de contemplar de vuestros palmos, he de contemplar de vuestro corazón y he de contemplar de vuestros espíritus; y no quiero contemplar el “mesar de cabellos” y el “rechinar de dientes” mis pequeños benditos y bienamados, porque sabes hablar de los demás, pero no os contemplas a vosotros mismos; porque te enseñaron a juzgar, a criticar y a mal mirar, más no te enseñaron a ayudar al prójimo, y a enmendar todos sus errores antes de juzgarlos, mis pequeños.
Primero contémplate ante el espejo y ve vuestros propios errores, y enmiéndalos para que puedas enmendar los de los demás, mis pequeños. No juzgues sin saber, no hables sin haber escuchado y no escuches sin haber hablado.
¡Oh Pedro bendito! ¿Qué puedo esperar de ti?
Bendito y alabado seas varón, que asumes vuestra responsabilidad y asumes lo que te corresponde varón bendito. Espero que todos y cada uno de vosotros hagan lo propio, mis pequeños benditos, y sean en Sumisión y en Obediencia. No temas varón, que hoy te entrego El Perdón y sigue adelante, varón bendito, con los tuyos. Te entregaré a Manos Llenas, más entrega Paz y Tranquilidad a todos y cada uno de ellos, en Sumisión y Obediencia, es decir, ante El Mandato Divino. Tomad y llevad, varón bendito, que nada falta en vuestro hogar; Bendigo estos bolsillos, porque así mismo eres entregando conforme a Mi Voluntad.
Benditos y alabados sean, mis hijos benditos, que han escuchado, han analizado y han guardado lo que a cada uno de vosotros os corresponde: sean en Sumisión, sean en Obediencia mis pequeños benditos. No quiero contemplarles en el temor, en la duda, en la desesperanza, porque cuando así mismo Yo necesito de vosotros, vosotros no estáis para Mí; pero cuando Yo acudo a vuestro llamado, aún así no puedes contemplarme porque “eres en duda” mis pequeños benditos. Cuando tú eres llamándome, Yo Soy presuroso ante ti, mis pequeños benditos… Pero es tu falta de Fe quien no te permite ver “más allá”, mis pequeños benditos.
Siempre os lo digo y os lo diré: Abre vuestro corazón, eleva vuestra Pregaria y aprende a contemplar con los ojos del Alma. No todo lo quieras ver con tus pupilas materiales, mis pequeños benditos.
He aquí al Mundo Espiritual ante vosotros, mis pequeños benditos y bienamados. No permitas que sean alejándose, que sean apartándose de vuestro lado por vuestras acciones, por vuestras palabras y por vuestras dudas, mis pequeños benditos.
Oh Pedro amado, acercadme de vuestras aguas. Bendito y alabado sois.
Aguas Cristalinas que traídas sois del Río Jordán, limpiadas y desmanchadas han de ser y convertidas en Bálsamo de Sanidad: aquel que tomaré de Ellas, Sano y Salvo será, porque ésa es Mi Voluntad. Derramo una gota de Mi Preciosa Sangre y Bálsamo de Sanidad será de ello, porque Sois El Padre, El Hijo, y El Espíritu Santo.
Dadme de vuestro botón, bendito seas. He de entregar este Rocío, primeramente a vuestra Escala, Símbolo de La Hermandad Espiritual. Sea entregado este Rocío a Mis Pedestales, sea este Rocío entregado a todos y cada uno de mis discípulos, a los presentes y a los ausentes. Sea este Rocío derramado, a vuestros hogares y a quienes habéis dejado en ellos.
Benditos y alabados sean, todos y cada uno de mis hijos, que en presencia pueden encontrarse; porque los contemplo en verdad -mis pequeños benditos-. ¡Ay de aquellos que se encuentran en su envoltura, más vuestro espíritu anda trabulando en las callejuelas! Más bendito aquel que se encuentre en espíritu y en verdad frente a tu Jesús amado, porque a Manos Llenas ha de recibir.
Más contemplo también a aquellos que han querido estar en Mi Presencia, pero por sus labores no han podido asistir. Pero Yo les entrego también, hasta donde quiera que se puedan encontrar. Más aquellos que han decidido “salir” a las callejuelas al libre albedrío, Yo les entrego El Perdón, mis pequeños benditos y bienamados. Yo retiro en estos instantes vuestros ropajes hechos jirones, y postro la Ropa Engalanada para que puedas recibirme de grande manera en Alba Bendita llena de Gracia, mis pequeños benditos y bienamados.
¿Yo te pregunto: habéis quedado conformes? Benditos sois; que por vuestra conformidad Yo entrego a Manos Llenas: tomad y llevad en vuestros palmos estas modedillas que multiplicadas serán en lo material; tomad y llevad, mis hijos benditos, la Miel, el Jergón, el Techumbre, el Pan Sin Levaduras y la Uva. Tomad y llevad, Las Llavecitas del Trabajo, para que no falte nada mis pequeños benditos en tu Mesar, porque no es ésa Mi Voluntad. Siempre os llevaréis aquel pan en vuestros labios -mis pequeños benditos-, y no perecerás aquella sed y aquella hambre.
Más a sí mismo, Yo postro El Cobijo para las intemperies que han de venir con gran furia; mas no temas mis pequeños benditos, que no os digo el adiós sino “hasta pronto”, mis pequeños amados. No sin antes entregar de Mi Bendición: En El Nombre que Sois El Padre + En El Nombre que Sois El Hijo + y en El Nombre que Sois La Luz Bendita del Espíritu Santo.
Mi Paz sea con vosotros.
(Canto: “Adios oh Padre, todos nos vamos…”)
