Catedra 1 Marzo 2026

Catedra Jesucristo Marzo 2026

Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro

Canalizado por: Hermana Concepción

Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y desciende Mi Espíritu Limpio y Puro de La Escala de Perfección hacia la de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.

Bienvenidos sean los que vienen por primera, por segunda y por tercera vez, y los que aposentados son ya en este Bendito Redil Sacrosanto. Os doy de la bienvenida oh Humanidad entera, Congregación amada, pasad y tomad de vuestro banquillo, y escuchad con atención Mi Consoladora Parábola, que es para todos por igual: sin distinción alguna de Raza, de Credo, de Color, porque todos sois mis hijos, y a todos amo por igual, a buenos y malos.

Heme aqui ante vosotros oh Humanidad bendita, oh Humanidad amada, Congregación Bendita que puedes hacerte presente ante vosotros, en esta Bendita Alba llena de Gracia: Alba primicia del mes de marzo del Año del Hombre 2026, en la cual mi Aposeento es en Espíritu y en Verdad ante vuestra pupila humana.

Benditos seais, mis hijos amados, que a primera hora sois preparándote para asistir al Llamado de La Campana Sonora, mis pequeños benditos, mis parvulillos amados. Heme aquí para dar Amor, Paz y Consuelo a vuestro corazón, para llenar tu bendita envoltura de Mi Fuerza y de Mi Fortaleza, mis pequeños benditos.

Tú que acudes al Llamado para hacerme presente tus problemas; tú que acudes al Llamado para hacerme presente tus vendajes, tu cuita y tu dolor. Así mismo Yo lo aparto todo cuanto me haces presente, mis hijos benditos y bien amados. Tú qué vienes a hacerme presente a tu hogar, a tu descendencia y a cada uno de los tuyos, también cubriéndolos Sois con El Manto Tachonado de Estrellas de Mi Madre, y con Mi Manto Divino protegidos han de ser mis pequeños benditos y bien amados.

A ti que vienes a recriminarme “por qué no tienes todo cuanto me habéis pedido”, también bendecido eres en verdad, mis hijos benditos. Yo os pregunto a cada uno de vosotros: ¿habéis hecho conciencia de lo que posees, de lo que tienes y de lo que anhelas mis pequeños benditos? No te digo a ti, mi pequeño bendito, que vayas tan atrás en aquellos lustros, si no da un solo paso y dime qué has hecho de bueno para los demás, qué has hecho de bueno para sí mismo, mis pequeños benditos. Analiza, analiza Mi Parábola Bendita y analiza tu actuar; analiza tu envoltura y dime si has actuado como es Mi Voluntad.

Ve y contempla cuánto he pedido que hagas, mis pequeños benditos, ¿es mucho pedir que ames a tu semejante y hermano? ¿Es mucho pedir que aprendas a perdonarte, para que puedas perdonar a tu semejante y hermano? ¿Es mucho pedir que aprendas a perdonar aquel que te hizo daño, aquel de tu enemigo? ¿Es mucho pedir, mis pequeños benditos, que lleves en tus labios parábolas de Amor, parábolas de Paz y de Tranquilidad? Es lo que Yo te pido alba por alba mis pequeños benditos, y no sois exigiéndote, mis pequeños amados, como lo vienes haciendo tú conmigo… que me exijes que dé a manos llenas, que no te falte el denario, que no te falte la salud, que no te falte el pan de cada día, que no te falte La Paz y La Tranquilidad, que sea quitando de tu camino aquel “pedruzco” y aquel “espino”, que sea quitando de tu camino aquel “mal vecino”, aquel “enemigo” que te hace tanto daño… no me lo pides con el corazón, sino con exigencia, mis pequeños benditos y bien amados.

Una y mil veces he dicho a vosotros: “¡abre tu corazón de par en par! Pídeme, mis pequeños benditos, y Yo te consentiré todo cuanto tú seas pidiendo a tu Jesús amado”. Mas no seas exigiéndome porque todo cuanto tienes esfumándose será, mis pequeños benditos y bienamados. Pídeme el perdón para ti y pide el perdón para aquel que te ha dañado, para que así mismo vosotros puedas perdonar, mis pequeños benditos.

¿Cuántas veces os he dicho “no habrás vuestros labios para blasfemar, no habrás tus labios para maldecir, no abras vuestros labios para juzgar aquel que te rodee”? Y hasta parece, mis pequeños benditos, que os digo “juzga, malmira y critica”, porque es lo que sale de vuestros labios, cuando no es así Mi Voluntad. Entonces, ¿cómo es que exiges, mis pequeños benditos, que ellos te entreguen a manos llenas, si vosotros un solo pedimento no os lo vais cumpliendo, mis pequeños amados? Porque solo te lo vengo diciendo en esta bendita alba llena de Gracia, y esta bendita alba de Gracia al dar la espalda al pórtico bendito, vuelves nuevamente a murmumar, a juzgar, a maldecir, a malmirar, y no solamente a aquel que te ha dañado, sino a los propios tuyos, mis pequeños benditos y bienamados… No es esa Mi Voluntad pequeños míos, parbulillos amados.

Se en unión, se en fraternidad, sé en armonía, sé en regocijo y en júbilo, no en ver los defectos de vuestra semejante, no ver cómo viene vestido, cómo es su actuar, cómo es su apariencia… fíjate en la tuya, mis pequeños, obsérvate en aquel espejo, ve vuestros propios defectos -mis pequeños benditos- para que no seas juzgando y malmirando a aquel de tus semejante mis pequeños benditos y bienamados. Pues Yo te digo, mis pequeños, cosechas lo que vas sembrando. Ve vuestro propio cimiente y prepáralo, mis pequeños benditos.

Contempla que se vienen “tiempos de carencia”, “tiempos difíciles”, “tiempos de desolación”, “tiempos de enfermedades”, mis pequeños benditos. Sé, mis pequeños amados, consciente de tu actuar, sé consciente de tu decir, y sé consciente de tu pensar.

Mira y contempla mis pequeños benditos, que alba por alba te he venido fortaleciendo y haciéndote más fuerte, porque he querido que seas aquel Soldado Fuerte y Firme en el andar.  Quiero que seas transitando en tu caminar dejando Huella, dejando Paz, dejando Tranquilidad y que se llenen de orgullo quienes se encuentran a vuestro alrededor. Porque así mismo tú serás El Pilar, porque tú me conoces y por ello vengo dejando en vosotros, para que seas tú dejando aquella Huella, aquella Palabra, aquella Palabra de Paz y de Tranquilidad, aquella Palabra de Consuelo, mis pequeños benditos y bienamados. No quiero que tengan y que “presumas lo que no eres” y lo que no tienes, mis pequeños benditos; porque si aquello que Yo te entrego lo vas presumiendo, desvaneciéndose será mis pequeños benditos y bienamados. Sé entregando de lo poco que tienes, compártelo y así mismo te será en multiplicación, mis pequeños benditos y bienamados. No seas en derroche, mis pequeños benditos, porque lo vuelvo a repetir: vienen tiempos de carencia, vienen tiempos difíciles para todos y cada uno de vosotros: en Preparación os quiero contemplar, mis pequeños benditos.

Encender una Luz para toda tu Hermana Humanidad, para La Paz, para La Tranquilidad del mundo entero, para que asi mismo todos unidos seáis más fuertes -mis pequeños benditos- en Mi Nombre y en Mi Paz y en Mi Tranquilidad guías a todos y cada uno de los tuyos. Más ese ejemplo que han de ver en ti, mis pequeños benditos, sé más consciente de lo que has hecho -mis pequeños- para no cometer el mismo “error” a cada paso que das.

Trasciende -no te digo toda tu vida- sino por lo menos un lustro mis pequeños benditos. Retraza y ve qué bien has hecho y qué mal, y ponlo en balanza, mis pequeños benditos, y asimismo tú sabrás, mis pequeños amados. Espero y entiendas cuánto he venido a pedirte mis pequeños.

Ve y contempla que quiero Soldados Fuertes como El Roble, que quiero aquellos caminantes que no sean perdiéndose en los caminos; que tú andar -mis pequeños benditos- sea seguido por otros y no que te abandonen “en soledad”, porque nadie quiere estar presente cerca de ti, mis pequeños benditos. Porque quiero ver Júbilo en vuestros corazones, porque quiero ver -mis pequeños benditos- que derramas a aquel Amor y aquella Paz, aquella Tranquilidad conforme Yo vengo enseñándote alba por alba mis pequeños benditos.

Así pues, Humanidad entera, que voy fortaleciendo cada día a mis pequeños benditos: desde que levantas tu calza del camastro, hasta que la vuelves a reposar mis pequeños benditos. Yo te voy fortaleciendo, más tú eres quien “debilita” todo aquello con tu actuar, mis pequeños benditos. Ven labrando todo cuanto te he dado, mis pequeños, para que veas aquel fruto, mis pequeños, y no sean aquellas “semillas vanas”, mis pequeños amados.

¡Oh Pedro bendito, qué puedo esperar de ti!  Bendito y alabado seas varón, que Fuerza y Fortaleza Bendita postro en el báculo más fuerte, para que seas apartado de aquella “raíz” y no seas “estorbando” en su paso. Tomar y llevar de La Luz, de La Fuerza y de La Fortaleza para seguir adelante sin flaqueza. Firme y Fuerte, varón bendito, a lo que ha de venir. Tomar y llevar contigo, levanta vuestra y sigue a tu Maestro.

Para todos y cada uno de vosotros, Fortaleza entrego en esta bendita alba llena de Gracia, los limpio y los desmancho desde su crisma y hasta su calza; les postro La Luz, La Fuerza y La Fortaleza; y postro una Estrella de Mi Madre Amada en vuestro frontal, para que sea aquella Linterna que ilumine sus seneros.

Más no temas jamás, mis pequeños benditos, aquel que cree en Mí, aquel que implora con el corazón, aquel que pide con Humildad, Yo le entregaré a Manos Llenas. Aquel que vive quejándose de lo que no posee, aquel que vive quejándose de lo que no tiene, aquel que vive quejándose de lo que le sucede… no podrá lograr salir adelante, porque solamente “vive en quejas” y no labra lo que Dios le ha entregado para sustentarse y para salir adelante, mis pequeños benditos. No seas en la Tentación, no seas en la Tristeza y el Dolor: ¡Llénate de Mi Júbilo, levanta tu calza y labra lo que te he entregado mis pequeños benditos!, porque de los Santos Cielos nada caerá, mis pequeños benditos, porque sois vosotros mismos quien ha de cosechar lo que vaya sembrando.

Sé consiente, mis pequeños benditos y bienamados, no seáis “perdiéndote” en los senderos, escuchando a “falsos profetas” que te van a querer “iluminar”, pero solamente por un instante, porque al poco tiempo te abandonarán y te llenarán de palabrerío, mis pequeños benditos, y como decís vosotros solamente van “a lavar de vuestro cerebro” y tú caerás, porque sois débil, mis pequeños benditos. Ve y contempla que vosotros queréis contemplar a Mis Ángeles a imagen y semejanza como te los “han plantado”, como los han puesto en aquellas imágenes, en aquellas “estatuillas”… Cuando tú sientas La Ligereza en vuestra envoltura, es porque vuestro ángel se encuentra; cuando tú sientas aquella “pesadez” es porque vosotros mismos habéis alejado a vuestro ángel -mis pequeños benditos- con vuestro actuar, con vuestro palabrerío  mis pequeños amados.

Guía a los tuyos por el Buen Sendero, arrópalos, dáles El Sano y El Buen Consejo. No denegues a otros lo que es tuyo -mis pequeños benditos- porque es tuyo aquello que Yo te he entregado, mis pequeños benditos y bienamados, y cuentas claras y precisas me has de dar de todo cuanto yo he entregado, y me has de devolver mis pequeños benditos y bienamados.

Más tú sabrás cómo me lo entregas, y ahí es donde Yo pediré la Cuenta Clara y Precisa: me pediste semillas y Yo las entregué, ¿cómo me las devolverás mis pequeños benditos? Me pediste un techo donde cubrirte de la intemperie y ha sido otorgado. Tú sabrás, mis pequeños benditos, cómo me lo haces presente. Me has pedido La Salud, me has pedido La Unión, me has pedido a Manos Llenas, y Yo te lo he entregado mis pequeños benditos… no en denario, sino en Paz y en Tranquilidad. Yo sé a quién entregar el denario a Manos Llenas y a quién no, porque sé de tu actuar, mis pequeños benditos. Pero sí puedo decirte que no faltará nada en tu hogar, porque no es esa Mi Voluntad.

Oh mis pequeños benditos y bienamados: ¿qué puedo esperar de vosotros? A ti Guardián bendito, ¿qué me haces presente? Varón bendito, aléjate de la penumbra y no seas llamándola varón bendito. No a donde quiera que tú vas en tu casa, se encuentra la penumbra, sino que la eres llamando; aléjate de toda oscuridad, aléjate del mal palabreío y guíate con La Luz de Mi Madre Amorosa; ¡cúbrete con el Manto Tachonado de Estrellas y aléjate de la maldad, aléjate de la podredumbre, porque vienes arrastrándola consigo mismo. Lleva La Paz y lleva La Tranquilidad. No es tanto pedir: solamente abre tus pupilas al amanecer, y pide Paz y Tranquilidad para ti mismo y para la Humanidad entera, y con eso es suficiente para Yo escucharte, mi varón bendito, y ya sacarte de esa podredumbre en la que te encuentras y en la que tú mismo metiste a tu compañera corazón bendito. Toma y lleva de Mi Luz, de Mi Fuerza y de Mi Fortaleza.

¡Oh doncella amada, qué me haces presente! Con júbilo pediste la semilla y ha sido otorgada.  No temas jamás corazón bendito: Fuerza y Fortaleza Yo te entrego. Siempre invoca a La Paz y a La Tranquilidad, llénate de Mi Luz y aprende a escuchar a tu ser porque hay nuevamente “seres de oscuridad” que se vienen acercando a ti por esa inocencia que te he entregado. Sé dejando a aquellos que te “perturban” y sé analizando cuál es tu ser de Luz, y pídele que te proteja, que te cubra y te mantenga latente y atententa. Toma y lleva de Mi Paz y de Mi Tranquilidad, de Mi Fuerza y de Mi Fortaleza y saldrás adelante, pequeña amada, que pronto esperaré tu retorno de grande manera.

Qué puedo esperar de ti, mi pequeña bendita, que he nombrado como Ruiseñor. Bendita y alabada seas, que por lo menos “eres consciente” mi pequeña bendita. Más ve más por tus pequeños, únete más a ellos, no quieras cubrir tu ausencia con “aquellos regalos”, ni quieras siempre estar gritando y llamando la atención de ellos por medio de la agresión, sino de la unión. Hazles saber lo que está bien y lo que está mal, y actúa con el ejemplo mi pequeña bendición. Sé que aún eres joven y que tienes una vida propia, pero también puedes combinarlo con la atención hacia tus pequeños corazón. Se fuerte y fortalécete de grande manera, porque así mismo vendrán cambios duros mi pequeña amada. Pero también después vendrá la recompensa. Toma y lleva, y aparto de gran manera “lo que posees”, porque mucho “te han puesto” corazón bendito, y de aquello que “te han puesto” estás regándolo -corazón amado- hacia todo aquel que te rodea. Mas no temas y prepárate espiritualmente, mi pequeña bendita, para que seas sacando adelante a los tuyos, y saliendo adelante por sí mismas. Tomad y llevad mi pequeña amada.

Oh amada la más grande, y la más pequeña: ¿qué puedo esperar de ti? Bendita eres en verdad mi pequeña amada. No temas porque Yo sé qué es lo que pasa por ti, pues no temas jamás, porque tú no eres “la del error” sino quién te rodea… porque no saben, no conocen de vuestra enfermedad. Más así mismo, son ellos quienes deberían de “iluminar su cerebro y entendimiento” para tu comprensión; mas no temas, mi pequeña, que Yo te entregaré y daré más Sabiduría y Entendimiento, mi pequeña bendita. Toma y lleva bendita amada, sean Las Maravillas de Mi Madre. Bendita seas.

¡Oh mi pequeño, el más pequeño de mis hijos! Qué puedo esperar de ti. Oh mi pequeño, he visto a quienes estan a alrededor de ti y te creen “débil”, mi pequeño bendito, más no saben de La Fortaleza que tu posees y del Escudo de Protección: te querrán “derribar” mi pequeño amado, pero ahí estaré Yo presente para quitar todo cuanto no te pertenece. Te quieren “derribar”, te quieren “derrotar”, porque sois en “la ignorancia” mi pequeño bendito, como tú lo bien dices. Más así mismo, no temas jamás: manifiesta La Luz, manifiesta al ser que eres y mirarás Las Grandesas y Las Maravillas de Protección que posees. Toma y lleva La Fuerza y La Fortaleza, Las Grandezas y Maravillas, mi pequeño bendito. Y no faltará jamás de Mi Luz en tu andar y en tu actuar.

Mi pequeña amada, que me haces presente. Bendita y alabada seas corazón, en momento de rebeldia ha sido, porque le diste y porque no quisiste que le faltara nada y le diste todo en esta vida, como ustedes dicen mis pequeños benditos. No todo es “dar y dar”, sino saber en qué momento darlo; muchas veces no es “llenarlos de lujos”, llenarlos de denario y de todo lo que os pidan a vosotros, sino es guiarlos con Ejemplo, con Sabiduría, con Diálogo mis pequeños amados. Mas no temas, mi pequeña amada, que Fuerza y Fortaleza he de entregar: Sabiduría y Entendimiento, porque aún está “dentro del hogar” y se hace tu voluntad y no la de ella, mi pequeña amada; toma y lleva corazón, La Paz, La Tranquilidad, La Sabiduría y El Entendimiento.

Oh mi pequeña amada, no creas que me olvido de ti. ¿Qué puedo esperar de ti? En verdad os digo que cortos sois los pasos de uno de tus progenitores, pero mientras esté en vuestro hogar Yo le entrego la Fuerza y Fortaleza, la Sanidad y la Tranquilidad a su corazón. No temas jamás de lo que ha de venir mi pequeña, sino a sí mismo, vívelos y disfrútalos siempre como si fuera el último día. Y así mismo, en “arrepentimiento” no serás, corazón bendita, porque vas a cumplir como hija -mi pequeña amada-. Más sé viendo más por ti misma también, mi pequeña amada, porque por “quedar bien” con los demás te vas olvidando de ti misma, y también mereces pensar en tí misma, mi pequeña amada. Tú lleva de La Fuerza y Fortaleza, La Paz y la Tranquilidad y el Regocijo.

¡Oh varón bendito, que vienes de aquella Casa de Oración! en la cual he impartido Mi Luz, ¿qué puedo esperar de ti? Bendito y alabado seas varón, porque has pedido por los demás olvidándote de ti mismo. Pero no temas, que por acordarte de los demás, a ti en multiplicación te he de dar: tú que ni siquiera pasaba por tu frontal, el que ibas a ser un siervo más, mi pequeño bendito, pero hoy te encuentras aquí presente y que no dejas sola a tu compañera, ni un solo momento. Fortalecido serás, y por medio de ti he de entregar a todos y cada uno de los tuyos, no faltará nada en tu hogar, ni a vuestro alrededor. Aquellos que llevan de sangre: Salud, Fuerza y Fortaleza les he de de otorgar. Toma y lleva varón bendito, y saliendo adelante has de  ser, mi pequeño.

¡Oh mi Pueblo qué presente sois! ¿Alguno de vosotros tenéis algún pedimento? No temas pequeña, no temas de vuestras lágrimas, que Yo contemplo cómo ha sido pisoteada, mi pequeña bendita, por aquella ingratitud, porque no te han sabido valorar ni uno ni otro, mi pequeña amada, cuando tú eres grande, mi pequeña bendita, porque tú llevas el corazón lleno de bondad, lleno de paz y de tranquilidad, y no lo han sabido contemplar, y no te han sabido valorar mi pequeña bendita; sin saber que por ti, tienen lo que tienen y son lo que son… Espero entiendas Mis Plegarias mi pequeña amada, y en verdad te digo: que van a lamentar y van a pedirte perdón, mi pequeña bendita. A aquellos quienes te han lastimado, quienes te han pisoteado y aquellos que te han dado de la espalda, porque tú vas a salir adelante y vas a sacar adelante a tus pequeños, que también son de corazón noble, mi pequeña bendita, y ellos mirarán por ti y no te abandonán, porque esa no es Mi Voluntad Amada. Toma y lleva, mi pequeña bendita, para ti y para tus pequeños amados. Todo esto que te entrego, mi pequeña bendita, será en Abundancia y nada faltará en tu hogar, ni Paz, ni La Tranquilidad. Toma y lleva mi pequeña.

Más Yo os recibo mi pequeña bendita. Bendito y alabado seas, corazón. En verdad os digo que todo ha sido corrompido en vuestro Has Terrenal, porque bien lo dices tú “no lo han sabido cuidar y proteger” lo que pertenece, lo que les entregué a Manos Llenas, porque sois haciendo “oídos sordos” mis pequeños benditos, haciendo caso omiso al Pedimento que Yo he venido a traer: el que vivan en Paz, en Tranquilidad y que sean cuidando todo cuanto Yo os entregué, para que vivan en Armonía y en Júbilo. Más vosotros mismos, bien lo dices, sois acabando con todo cuanto poseen. Pero no temas, mi pequeña, que por hacerlo presente haz de caminar por aquel Sendero de Luz y de Gracia. Más asimismo, más sumisa y obediente, más humilde han de ser todos y cada uno de vosotros, mis pequeños; toma y lleva La Salud para ti y para tu compañero, mi pequeña bendita. Para ese vástago que lo encuentro rodeado de penumbra, y me acercarás para entregarle de La Luz. Toma y lleva mi pequeña, más de aquella penumbra no es, porque él es amado, sino lleva un corazón lleno de Paz y de Tranquilidad; pero aquella oscuridad que le han puesto, mi pequeña bendita, lo va a “tirar” mi pequeña amada. Mas no será mi Voluntad, será “tropezando” pero no “cayendo” pequeña. Analiza, analiza y planear.

Oh mis pequeños benditos: no se haya quedado ni uno solo, pero Yo les entrego a todos por igual.

Oh Pedro bendito, acercarme de tus aguas. Aguas cristalinas que traídas sois del Río Jordán limpiadas y desmanchadas han de ser y convertidas en Bálsamo de Sanidad. Una Gota de Mi Preciosa Sangre, cuál Bálsamo de Sanidad, aquel que me bebiere de ellas Sano y Salvo será. Hacedme presente vuestro botón. Bendito seas.

Estas Aguas serán primeramente entregadas a vuestra Escala, Símbolo de La Unidad Espiritual. Sea este Rocío a vuestras antorchas, aceites y amuletos. Sea derramado este Rocío a las carceles y presidios donde se encuentran recluidos aquellos de mis hijos, con culpa y sin ellas. Sean bendecidos con este Rocío a mis Pedestales que en Preparación puedan encontrarse, para que sean saliendo adelante. Hecho ha sido. 

Oh mis hijos benditos y bienamados, siempre sean en Sumisión, sean en Humildad, mis pequeños benditos, aún cuando lleven La Sabiduría, aun cuando sean llenos de aquel Denario, llenos de Virtudes, llenos de aquello de todo cuanto poseen, siempre en Humildad, y no seais “creyéndose más” de lo que sois, mis pequeños benditos; aunque sean grandes entre los Grandes, ¿por qué lo digo, mis pequeños? porque todos y cada uno de vosotros, con el hecho de conversar conmigo, de conocerme, son grandes ya mis pequeños benditos.

Mas lleven ese Júbilo con Mi Plegaria, no con aquel resentimiento -mis pequeños benditos- y entiendan lo que he querido venir a decir y entregar, mis pequeños. Por más que quiero “hablar como hablan vosotros” en vuestra mundanidad -mis pequeños amados- aún “no puedo hacerlo”, pero intento para que sean entendiendo, mis pequeños benditos. Sean siempre llenos de Bondad, llenos de Regocijo, llenos de Paz y de Tranquilidad… y abran vuestro corazón, para que puedan comunicarse con su Jesús Amado, con Mi madre Amorosísima, y no echen en saquillo roto lo que he venido a traer para vosotros, mis pequeños benditos y bienamados.

Yo Os pregunto: ¿habéis quedado conformes? Benditos y alabados sean mis pequeños. Que por vuestra conformidad, Yo entrego a Manos Llenas: tomad y lleva del Pan Sin Levadura, del Jergón, de La Miel y de La Uva; tomen y lleven, mis hijos benditos, estas monedillas que multiplicadas han de ser en lo material. Tomen y lleven -mis pequeños amados-, las Llavecitas del Trabajo, nada faltará en vuestro hogar, porque no es esa Mi Voluntad.

Tomen y lleven, mis pequeños amados, de Mi Bendición: en El Nombre que Soy El Padre, en El Nombre que Sois El Hijo y en El Nombre que Sois La Luz Bendita del Espíritu Santo.

Mi Paz sea con vosotros.

(Canto: “Adiós oh Padre, todos nos vamos…”)

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