Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Padre Eterno Gran Yahweh Jehovah: Señor & Rey de Los Ejércitos
Canalizado por: Hermana Concepción
El Ojo de Mi Divinidad es entre vosotros. El Ojo de Mi Divinidad es entre vosotros. El Ojo de Mi Divinidad es entre vosotros, y heme aquí Humanidad entera.
¿Qué deseas de Mí, oh Humanidad entera?, si cuanto Yo te he pedido, caso omiso has hecho de ello…
Mirad y contemplad los banquillos vacíos, y aquellas ausencias: ¡Sois quienes más necesitan de Mi, quienes más me van pidiendo, y quienes más son en la ausencia! Porque preferís vuestra mundanidad, antes que cumplir con lo que habéis prometido.
Mas asimismo, allá ellos… porque Yo Os entrego La Corona y El Manto, mas vosotros sabéis que hacer con Ello.
{Canto: Padre Nuestro que estás en Los Cielos, circundado de Gloria Inmortal…}
Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro
Canalizado por: Hermana Concepción
Gloria A Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria A Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria A Dios en Las Alturas, y desciende Mi Espíritu Limpio y Puro, de La Escala de Perfección hacia La de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.
Bienvenidos sean los que vienen por primera, por segunda y por tercera vez, y los que aposentados sois ya en este Bendito Redil Sacrosanto.
Bienvenidos sean los unos y los otros, mis hijos benditos y bienamados. Tomad de vuestro banquillo y escuchar con atención Mi Consoladora Parábola, que Yo los recibo a todos por igual, sin distinción alguna de Raza, de Credo, de Color, porque todos sois mis hijos y a todos amo por igual.
Benditos y bienamados sean, mis pequeños, que hoy Yo los recibo en esta Bendita Alba llena de Gracia: alba primicia del mes de mayo, del Año del Hombre 2025, en la cual Mi Aposento es En Espíritu y En Verdad ante la multitud entera.
Bienaventurados sean los que han aprendido ahora. Bienaventurados sean los que sois en presencia. Bienaventurados sean los que gimen y lloran porque seréis consolados. Bienaventurados sean los que a primera hora han levantado su calza para preparar, para venir al Banquete que he preparado para vosotros, ¡oh Congregación Bendita, oh Humanidad entera!
¡Regocíjese vuestro corazón, pues que Soy En Espíritu, y En Verdad me encuentro con vosotros!
Palpitando sea vuestro corazón para escuchar La Sonora Campana que suena rozagante para vosotros, porque El Llamado Es para que atiendas y acudas a escuchar con atención, mis pequeños hijos benditos y bienamados.
Bienaventurado aquel que ha aprendido ahora. Bienaventurado aquel que eleva su plegaria. Bienaventurado aquel que es escuchando.
Más En Verdad os dice vuestro Jesús Amado: no es menester la perfección en vuestra plegaria, mis hijos benditos, porque aún contemplo la torpeza en ello, pero aún así sois escuchando porque no hay perfección alguna en vosotros, pero aún así acudo a vuestro llamado, mis pequeños hijos.
Cuando eres abriendo vuestros labios para pedirme, Yo te escucho En Verdad. Más cuando los sellas y abres tu corazón, y me pides de grande manera, Sois escuchándote -mis pequeños benditos- cuando “la torpeza” es en vuestra palabra, pero aun así vienes pidiéndome con toda la Fe… Sois escuchándote -mis pequeños labriegos-, no temas en orar.
No desistas de elevar vuestra plegaria, porque siempre y en todo momento seréis escuchados mis pequeños benditos. Más acude también al Llamado cuando Yo te lo hago, mis pequeños benditos; y heme aquí Presente ante vosotros, aunque vosotros no sois gratas su presencia en Mi Obra, porque preferís ir a “la callejuela” a buscar lo que no has de encontrar, mis pequeños, y luego vienes con “golpes de pecho” y el arrepentimiento a pedir y a orar.
Mira y contempla mis pequeños, que Yo no he negado lo que me habéis pedido, más vosotros ¿por qué no dais un poco de lo que Yo te entrego, mis pequeños amados?
Mira y contempla, mis hijos benditos y bienamados, que vosotros sois aquella “Sal de La Tierra”, mis pequeños benditos. Mas si esa Sal se desvaneciere ¿con qué salarías? No permitas que sea desvaneciéndose esa Sal porque serás “desechado” y “echado fuera” de Mi Hogar. Sé en el avance y el avance, mis pequeños benditos y bienamados, y no en el retroceso como has viniendo haciendo alba por alba.
Vosotros sois la Luz, mas no permitas que aquella Luz se postre sobre vosotros, porque como Luz debe de permanecer en aquel Candelabro, para iluminar por lo menos a los que habitan en vuestro hogar, oh mis hijos benditos y bienamados.
Mira y contempla que vosotros, mis pequeños benditos, sois la Luz, sois la Fuerza y sois la Fortaleza de la Humanidad entera, porque vosotros me habéis conocido, porque vosotros privilegiados sois al escuchar Mi Parábola Bendita, porque vosotros estais ante Mi Presencia, mis pequeños benditos y bienamados.
¡Regocíjese pues vuestro corazón amado! No quiero contemplar “la sorpresa” a lo que ha de venir en vosotros mismos. No quiero contemplar el llanto, el grito, el mesar de los cabellos, mis pequeños benditos, porque preparados han sido Alba tras Alba. Quiero contemplar “la sorpresa” en vuestra hermana Humanidad, cuanto contemple que vosotros sois en Humildad, en Justicia, en Amor mis pequeños benditos y bienamados; porque así mismo llegarán aquellas catástrofes, llegarán aquellas pestes, llegarán muchas cosas que vuestras propias pupilas no han contemplado… y no los quiero contemplar a vosotros en aquella “sorpresa”, sino en aquella ACCIÓN, mis pequeños benditos.
No temas de La Corona que os ha entregado Mi Padre. No temas del Manto que te ha sido otorgado, no temas del Cadalso, mis pequeños benditos, del mal palabrerío, y de ser juzgados, sino al contrario… que aquello te sea fortaleciendo para seguir adelante, mis pequeños y bienamados hijos.
¡No temas jamás! porque siempre estaré para vosotros, aunque vosotros no estéis para Mí, cuando Yo a sí mismo He solicitado de vosotros. No echéis en saquillo roto todo cuanto te he entregado Humanidad entera, oh Congregación amada, porque “oyes” mas no escuchas, porque “ves” pero no contemplas, porque “quieres” actuar, pero no lo haces, te quedas a un paso, mis pequeños benditos.
Labra de la tierra que te has sido otorgada, siembra y cosecha mis pequeños hijos. No dejes que aquella semilla sea vana y no sea en germinación, riégala para que sea entregando aquel fruto, aquella flor, y arranca de raíz las que vienen cubiertas de espinos, mis pequeños benditos. No seas entregando aquel “espino” a vuestro semejante y hermano, sino al contrario, corta de aquella flor más bella y deposítala en sus partes, y no lo manifiestes a toda la multitud… porque quieres “dar a saber” a toda la Humanidad cuando eres otorgando un mendrugo de pan, ¿para quedar bien con quién mis pequeños hijos?, si Yo lo vengo contemplando es más que suficiente, no necesitas “darlo a saber” a la multitud entera para que seais aplaudido y alabado, mis pequeños benditos. Abre La Portezuela que te acerca a Mi Luz –mis pequeños benditos- con tus acciones, que quien debe de contemplarlas Soy Yo, para así abrirte una a una las 7 puertas que te harán llegar a Mi Presencia, sin tener que estar tocándoos una por una, porque Yo contemplaré vuestras acciones, y cada una de tus acciones serán aquellas portezuelas que abriéndose serán para llegar a Mi Luz Bendita.
Mas no seas en “retroceso”, Congregación bendita, porque lo poco que vas avanzando lo vas “regresando” tres veces más. No veo avance en vosotros mismos, porque no eres en Preparación. Acudes porque tienes que acudir, te presentas para “ver qué te ha sido otorgado o qué te entregaré”, pero si así mismo “no recibieres nada”… Seguro Sois de que no acudirías al Llamado.
Contempla a aquellos que me han dado de “la espalda”, deseosos sois de postrarse ante Mí: pero su miedo, su temor, no os lo permite. Si vencieran de aquel miedo, postrados ante Mí serían, y llenos de Mis Grandezas y Maravillas. Mas así mismo, no los dejo en “el olvido” porque Discípulos Míos fueron en un momento, aunque dormitaron como aquellos de aquel Tiempo en que les pedí Orar Conmigo, y prefirieron dormir; y cuando vieron que era Yo entregado, desenvainaron la espada, más no es ésa Mi Voluntad. Porque como lo dije en ese Tiempo: “al que espada da, a espada muere” mis pequeños labriegos.
No levantes jamás vuestra “espada” en contra de vuestro semejante y hermano. “La Espada” que te entregó Miguel fue para que arranques de raíz la mala hierba y seas defendiéndote, más no atacando, mis pequeños benditos. Aquella “Antorcha” que te entregó Elías es para que ilumines vuestro sendero y el sendero de los tuyos, para que no sean perdiéndose en los senderos, no para que la dejes “arrumbada” y la busques solamente cuando la necesitas. Aquella “Estrella” que te postró Mi Madre en tu frontal es para que contemples tus calzas hacia donde se dirigen, y no para que la quieras encender solamente cuando la necesites.
¡Analiza, analiza cada una de Mis Parábolas, oh Humanidad entera, oh Congregación amada!
Pedro Bendito y bienamado: ¿qué puedo esperar de ti?
No temas, que Fuerza y Fortaleza te he de entregar para lo que ha de venir, y para sacar adelante a tu ovejal bendito. Recordad que tú eres el Pastor, y deberás postrarlos en El Redil para que no sean “saltando” del cerquillo, varón bendito y bienamado. Tomad y llevad, que nada falta en ti, en los tuyos: Sabiduría y Entendimiento Te He de otorgar, para que seas saliendo adelante, varón bendito. Tomad y llevad de mis grandezas.
Recibiendo Sois todo cuanto me haces presente; recibiendo sois a todos y cada uno de vosotros. Recibiendo Sois tus pensamientos, recibiendo Sois tus plegarias, recibiéndote Sois En Verdad mis pequeños benditos, para limpiarte y desmancharte desde tu crisma y hasta tu calza, y para que seas en Sumisión y en Obediencia, mis hijos benditos y bienamados. Yo compartiré El Pan en vuestro mesar, y multiplicando he de ser en lo material. Recibo todo cuanto me haces presente y lo multiplico, mis pequeños benditos y bienamados.
Hacedme presente de vuestros baños. Recibiendolas Sois: Aguas Cristalinas que traídas sois del Río Jordán, limpiadas y desmanchadas han de ser y convertidas en Bálsamo de Sanidad… aquel que bebiere de Ellas, Sano y Salvo será, porque Esa Es Mi Voluntad. Acercardme vuestro botón bendito de florecillas hurtadas del Jardin Ameno de Mi Madre.
Entregándose ha de este Rocío, principalmente a La Escala, Símbolo de La Hermandad Espiritual. Sea este Rocío entregado a vuestras antorchas, a vuestras aguas. Sea este Rocío derramado a las lejanas y cercanas comarcas. Sea este Rocío derramado a los campos y campesinos, a los mares, lagos y rios. Sea este Rocío derramado a todo ser viviente del Haz Terrenal, a los caminos y veredas. Sea derramado este Rocío a las cárceles y presidios donde se encuentran recluidos mis hijos con culpa y sin ella. Sea derramado este Rocío a todo cuanto me haces presente. Sea derramado este Rocío a vuestros hogares y a quienes habéis dejado en ellos. Hecho ha sido varón. Sea cumplida Mi Voluntad en todo momento y en todo instante.
No desistan de pedir, no desistan de orar. No desistan mis pequeños benditos, que con Júbilo Os será entregado todo.
Pasad así mismo, mis pequeños, El Mundo Espiritual de Luz me acompaña y presente está entre vosotros, porque un Lustro más se ha cumplido en que Mi Presencia es ante vosotros.
No permitid, mis hijos benditos, que La Luz que he postrado en este Hogar sea opacada con vuestras ausencias, mis pequeños benditos. Mientras vosotros acudan a La Casa de Oración, Mi Luz prevalecerá entre vosotros. Pero mientras vosotros no desees estar en Mi Presencia, Mi Presencia tampoco será con vosotros.
Yo Os pregunto: ¿habéis quedado conformes? Benditos sean, que por vuestra conformidad Yo entrego a Manos Llenas: tomad y llevad, mis hijos benditos, del Pan Sin Levadura, del Jergón, de La Miel y de La Uva. Tomen y lleven mis hijos benditos, de estas Monedillas que multiplicadas serán en lo material. Tomad y llevad mis hijos amados, que nada falta en vuestro hogar, ni para ustedes ni para los suyos, porque Esa No Es Mi Voluntad Amada.
Os dejo Mi Paz a todos y cada uno de vosotros: Yo que Sois El Padre + El Hijo y + La Luz Bendita del Espíritu Santo.
Mi Bendición entrego y La Paz quede con vosotros.
{Canto: “Adios oh Padre, todos nos vamos, y te dejamos el corazón…”}
