Catedra 1 Septiembre 2025

22 Preceptos Espiritualistas

Conmemoración por Los 22 Preceptos entregados a La Humanidad

Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro

Canalizado por: Hermana Concepción

Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios  en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas, y desciende Mi Espíritu Limpio y Puro, de La Escala de Perfección hacia La de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.

Bienvenidos sean, Congregación bendita, Congregación amada y Pueblo amado de Israel, que vienen haciéndose presentes en esta Bendita alba llena de Gracia: alba primicia del mes de septiembre del año del Hombre 2025, en la cual Mi Aposento es en Espíritu y en Verdad, entre vosotros.

¡Oh multitud amada y bendita! Yo os doy la bienvenida en esta bendita alba. Pasad a tomar de vuestro banquillo, y escuchar con atención Mi Consoladora Parábola de Amor y de Caridad para vosotros. Sois preparándoos -Congregación amada- para acudir al Llamado de vuestro Jesús Bendito.

Mas benditos sean aquellos que se han quedado en “el tropiezo” y han quedado en el camino, porque no han podido acudir a la Casa de vuestro Jesús Bendito. Mas bendecidos sean aquellos que os habéis postrado en otro lugar, porque no es La Voluntad de vuestro Jesús Bendito, mis pequeños benditos y bien amados. Mas Yo otorgo el perdón a todos y cada uno de vosotros -mis hijos benditos y bien amados-, porque hoy he venido a recibir a todos y cada uno de vosotros por igual, sin distinción alguna de Raza, de Credo, de Color, porque todos sois mis hijos y a todos amo por igual.

Mirad y contemplad ¡oh Humanidad entera, oh Congregación amada!, cómo en un segundo Tiempo fueron llamados 12 varones que fueron uniéndose a mí, mis pequeños benditos, y Yo os di la bienvenida y os preparé para que entregaran el Sano y el Buen Consejo: Les di Potestad de iluminar a todo ser viviente, de entregar la Sanidad, de entregar la Caridad y de levantarlos del lecho del dolor.

Mas en este Tercer Tiempo he querido hacer lo mismo con vosotros, mas asimismo cada uno de vosotros no me lo permite. ¿Por qué no me lo permitís?, os pregunta vuestro Jesús amado: Porque sois renuentes, mis pequeños benditos. Porque sois aislados de lo que os he trazado para vosotros. Porque venís reprimiéndoos y venís confundidos, mis pequeños benditos. Por qué no os habéis sentado, ni un solo minuto, ni un solo segundo, ni un instante a reposar de cada una de Mis Parábolas amadas para llevarlas a cabo, mis pequeños benditos.

Mas no quiero de todos estos “golpes de pecho”, mis pequeños benditos, que paséis horas y horas frente a aquel altarcillo, mis pequeños amados; basta con una hora, mis pequeños benditos y bienamados. Cada uno de vosotros acudid a Mi Llamado y sed en La Preparación, mis pequeños benditos y bienamados hijos.

Mas hete aquí -mis pequeños benditos- cometiendo “error tras error”, mis pequeños benditos y bienamados, porque aún no sabéis cómo manifestaros ante vuestro Jesús Bendito, porque no sabéis qué es lo que ha de traer Él para vosotros, mis pequeños amados y bienaventurados pequeños. Mas asimismo, mis pequeños benditos, he querido venir con vosotros para preparaos a los unos y a los otros.

Venid y contemplad toda la Humanidad entera, que viene queriéndose apoyar de un hombro, mis pequeños benditos. Mas vosotros que sois queriendo alardear -mis pequeños amados-. Cuando Yo vine a este Haz Terrenal en un Segundo Tiempo, no quise postrarme ninguna corona, no quise que me culparan de algo que no había hecho, mas no quise tampoco que me privilegiaran y me coronaran por lo que sí había hecho, mis pequeños benditos, porque no es Mi Voluntad, mis pequeños amados, que hagamos algo -mis pequeños benditos- y dárselo a saber a La Humanidad entera para recibir alabanzas y halagos, mis pequeños benditos.

Siempre Os he dicho: “No hagas con tu mano izquierda lo que haga la derecha”, mis pequeños benditos y bienamados. Porque no es menester hacedle saber a La Humanidad entera del “bien” que habéis hecho, de “la aportación” que habéis dado, mis pequeños benditos y bien amados.

Mas asimismo, ¿para qué queréis que seáis contemplados por vuestra Hermana Humanidad, si Soy Yo vuestro Jesús Bendito, quien os viene contemplando sin tropel alguno, sin hacerme a un lado -mis pequeños benditos- sin ver, corazones de buena voluntad?

Asimismo, mis pequeños benditos, Yo vengo contemplando lo que vais haciendo: ¿Para qué queréis que lo vea La Humanidad entera, mis pequeños benditos? Es a Mí a quien me entregaréis la cuenta clara y precisa, y no a vuestra Hermana Humanidad, mis amados hijos.

Mas asimismo, dice vuestro Jesús, en Preparación, en Preparación, quiero contemplaros, mis pequeños amados.

Mas así -una vez más-, he venido a traer de Las Grandezas y de Las Maravillas para todos y cada uno de vosotros, sin vosotros ser merecedores de ello, mis pequeños benditos. Pero no he venido a contemplar vuestros tropiezos, no he venido a contemplar vuestros errores, vuestras faltas, mis pequeños benditos. He venido a contemplar vuestro espíritu, cuán limpio y desmanchado suele ser, mis pequeños benditos. No he venido a contemplar vuestra envoltura, porque la habéis opacado con vuestras acciones, mis pequeños benditos, mas espero no sea asimismo con vuestro espíritu, que vuestro resplandor se os engrandezca en vuestras pupilas, mis pequeños benditos y bien amados. Sed en La Sumisión y sed en La Obediencia, mis pequeños amados.

Yo os pregunto: ¿Qué os dice aquel versículo número dos de La Ley que he venido a traer para vosotros, mis pequeños amados, mis pequeños benditos?… Y vosotros solamente estáis contemplando el momento en el que “ha de cometer el error” vuestro hermano, para ir a juzgarle, para mal mirarle y para blasfemar a sus espaldas -mis pequeños benditos-, cuando es Mi Voluntad -mis pequeños amados- que seáis en el diálogo, mis pequeños benditos. Todos y cada uno de vosotros sois Mis Nuevos Discípulos -mis pequeños amados- y les he venido a enseñar alba tras alba, pero vosotros sois del tropiezo, vosotros sois en el error, vosotros sois quedándoos en el camino, porque no queréis transitar como aquellos discípulos del Segundo Tiempo que iban solos, levantando enfermos y entregando El Sano y El Buen Consejo.

Vosotros sois preparados para hacerlo, mis pequeños benditos, mas Yo pregunto: ¿Por qué os habéis quedado en el camino? ¿Por qué en lugar de avanzar hacia adelante vais en retroceso, mis pequeños benditos y bienamados? ¿Por qué no sois capaces de dar un Sano y buen Consejo, sin recriminar lo que “ha hecho” vuestro semejante? ¿No habéis entregado de aquella monedilla, de aquel pan, de aquel cobijo, sin antes preguntar: por qué está en desolación, qué le hace falta, y por qué ha sido abandonado? ¡No, mis pequeños, no!

Sed de importancia para vosotros los motivos, sed de importancia para vosotros lo que habéis de dar “sin mirar” cuánto o qué es, mis pequeños benditos y bienamados. Sin esperar a ser visto por “otras pupilas”, porque todo lo que debéis de dar, debe de ser en secreto -mis pequeños benditos-, porque Yo Os he de contemplar en todo momento y en todo instante, mis pequeños benditos y bienamados.

Ahora bien, mis pequeños amados y benditos, Yo os te pregunto: ¿Qué puedo esperar de vosotros, mis pequeños benditos?, si tú todo cuanto me pedido lo he entregado, mis amados hijos: Te he entregado La Sanidad a vuestro espíritu, La Luz para seguir adelante, La Paz y La Tranquilidad. Mas asimismo -mis pequeños amados- vosotros a Mí, solamente sois “para pedir, y pedir, y pedir”, y no para entregar en todo momento y en todo instante.

Recuerda que cuanto más entregues tu, más recibes, y sin necesidad de estar pidiendo mis pequeños benditos. Pero como no sabes entregar, no sabes despojarte del materialismo -mis pequeños benditos-, asimismo vas trazando vuestro camino por medio del materialismo, mis pequeños benditos.

Cuando aprendas a quitarte de encima todo cuanto posees -mis pequeños amados-, habréis dado un paso agigantado a lo que Es Mi Voluntad, mis pequeños benditos y bien amados.

¡Oh Pedro bendito y bienamado! ¿qué puedo esperar de ti?

Bendito y alabado seas varón, mas no temas, que Fuerza y Fortaleza te he de dar a vuestra bendita envoltura, Paz y Tranquilidad a los corazones de los que llevan vuestra sangre, y asimismo -varón bendito- cumpliendo serás a Mi Mandato Divino en todo momento y en todo instante, mi pequeño bendito, sin ir en retroceso varón amado. Ve siempre adelante y avante -varón bendito-, jamás miréis hacia atrás, mis pequeños amados, porque entrará en ti aquella “pereza” y aquella “desolación” mis pequeños benditos. Y te quiero en todo instante y en todo momento Firme y Fuerte como la roca, varón amado. Tomad y llevad -varón bendito-, que las Grandezas y Maravillas que postro para ti, lo has de entregar a tu Hermana Humanidad. Tomad y llevad -varón amado-. Levantad vuestra calza y sigue a tu Maestro.

Elías, Elías, varón bendito y bienamado, anciano incansable. Venid y tomad a la carnecilla, y dad El Saludo a todos y cada uno de tus ovejas y corderos.

 

Pastor Elias: Con Sumisión y Obediencia.


Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Pastor Elías de Tisbe, el Anciano Venerable.

Canalizado por: Hermana Juana

¿Amas al Padre, amas al Hijo, amas de la Luz Bendita del Espíritu Santo? ¿Esperas del Padre, esperas del Hijo y esperas de la Luz Bendita del Espíritu Santo? ¿Crees en el Padre, crees en el Hijo, crees en la Luz Bendita del Espíritu Santo?

Veme aqui en esta Alba Llena de Gracia, me vengo aposentando de gran manera: Elías, Elías, lo quieran creer o no, vengo en Espíritu a presentarme aquí, porque Mi Padre me ha llamado y para darles El Buen Consejo, pequeños benditos.

Yo los recibo a todos por igual, pequeños benditos, y les entrego lo que mi Padre me ha confiado… No me puedo quedar con él porque no es mío, es para ustedes: para que no les falte el Sustento y el Pan de cada día, el Pan y la Leche, la Miel, la Techumbre, el Pan sin Levadura, las Uvas -pequeños benditos-, Las Monedillas se han multiplicado siete veces más. También les entrego todo lo que Yo traigo para ustedes, cuidarlo, no echarlo en saquillo roto  porque no es Mi Voluntad.

Y Sumisos y Obedientes, que Yo les vengo a decir, pequeños benditos, que los llevo al Río Jordan a limpiar y a desmanchar. Los quiero contemplar como el copo de la nieve.

No les digo adios, sino hasta pronto, porque pronto estaré presente aqui, en este humilde recinto.

(Canto: “Volemos, volemos…”)


NSJ: Benditos y alabados sean, porque habéis recibido del Pastor, del Anciano Venerable, quien ha traído para todos y cada uno de vosotros, aquella Antorcha Luminosa para que sean iluminando de vuestro Sendero. Así como en aquellas Épocas en las cuales traje aquellos Mandamientos, que habéis depositado para vosotros.

Asimismo, hoy te los vuelvo a entregar para que seas cumpliendo con todos y cada uno de ellos, asi como lo hice en un alba primicia del mes de septiembre del Año del Hombre 1866. Ahora te los vuelvo a hacer presentes de Mi Propia Mano, mis pequeños benditos y bienamados. Tomadlas, varones y mancebas, y ver cada una de ellas con detenimiento y análisis, y cumplid por lo menos una, mis pequeños benditos.

Mas no teméis jamás, de La Luz, de La Gracia, de La Fuerza y de La Fortaleza, como asi mismo tampoco has de temer de la penumbra, de la tristeza y de la desolación, porque heme aquí ante vosotros para culminar con todo aquello que cargas a cuestas en vuestros hombros. Ese dolor que lleváis cada uno de vosotros, alejado y apartado ha de ser, porque esa es Mi Voluntad.

He de entregar a Manos Llenas: Sabiduría, Entendimiento y Don de La Palabra -mis pequeños benditos-; mas ese Don de Palabra sabrás dónde la vas a hablar, dónde abriréis vuestros labios, porque no es solamente “hablar por hablar” y alardear de lo que sabes o de lo que no sabes, de lo que no tienes conciencia ni conocimiento, mis pequeños benditos y bienamados. 

Analiza y comprende cada una de Mis Palarabolas, mis pequeños benditos y bienamados. Acercadme de vuestras aguas por Caridad. Bendito y alabado seas. Aguas cristalinas que traídas son del Río Jordán, limpiadas y desmanchadas y convertidas en Bálsamo de Sanidad: Aquel que bebiere de Ellas, Sano y Salvo será, porque esa es Mi Voluntad. Yo que Sois El Padre, Yo que Sois El Hijo y Yo que Sois La Luz Bendita del Espiritu Santo. Acércadme de vuestro botón. Bendito seas.

He de derramar primeramente este Rocío a vuestra Escala, Símbolo de La Hermandad Espiritual. Sea derramado este Rocío a vuestra aguas que convertidas serán en Bálsamo de Sanidad… Sea derramado este Rocío a vuestros hogares, y a quienes habéis dejado en ellos. Sea este Rocío a Mis Pedestales, a todos y cada uno de mis hijos benditos y bienamados, presentes y ausentes. Hecho ha sido, varón amado, levanta vuestra casa y sigue a tu Maestro.

Benditos sean mis pequeños, que han sido llenados, cuán cortas han sido Las Parábolas para vosotros. Las he traído de Grandeza y de Buena Voluntad, para entregarlas a cada uno de vuestros corazones. Abrid de vuestro corazón y palpitad de par en par, mis pequeños benditos, para que seáis recibiendo de gran manera todo cuanto poseo para cada uno de vosotros, mis pequeños benditos.

No, no des marcha atrás al paso que ya has dado hacia el frente, mis pequeños benditos, como lo han hecho muchos de mis pequeños. Ya cuando están del otro lado, van en retroceso, mis pequeños benditos. No sean uno más de ellos, mis pequeños, siempre hacia adelante; siempre -mis pequeños benditos- con paso firme y lento. No quieras correr, mis pequeños benditos, porque puedes tropezar y caer, y quedaros en el sendero. Id con paso lento, pero firme y seguro, mis pequeños amados. Sean en Sumisión, sean en obediencia ante El Mandato Divino.

Y no pidas, si no das -mis pequeños benditos-. Porque asimismo, mientras más pidan sin dar nada a cambio, corazones, nada será para vosotros. Mas sin embargo, si vosotros ofrecéis lo poco o mucho que tenéis, corazones de buena voluntad, eso se os va a multiplicar, mis pequeños benditos y bienamados.

Yo te escucho varón amado…

No temáis, corazón bendito, que he contemplado el palpitar de vuestro corazón. No han sido tus palabras lo que he escuchado, sino a tu corazón, mi pequeña bendita. Vengo y contemplo cómo vienes en humildad, mi pequeña amada, y por ello he de darte una nueva oportunidad, mi pequeña bendita, porque asimismo he contemplado que no es su voluntad, mi pequeña amada. Pero asimismo, aquellos quienes le rodean han falseado con Mi Luz, mi pequeña bendita. Han tenido La Maldad, mi pequeña bendita, de jugar con Mi Luz, de hablar en Mi Nombre cuando Yo No Estoy Presente, mi pequeña bendita. Porque no todas las que se dicen “casas de oración” lo son, porque no en todas está Mi Luz, Mi Fuerza y Mi Fortaleza; son contadas, mi pequeña bendita y bienamada.

Pero asimismo, Yo entrego El Perdón a todos y cada uno de ellos. Y En Verdad te digo, que voy a contemplar a aquella de mi pequeña, porque entrará en El Sendero de La Luz y de La Gracia; y asimismo, ella misma se dará cuenta de los errores y de las falsedades que hay a su alrededor, mi pequeña bendita y bienamada. Y ella lo lamentará, pero Yo estaré en su espera  -mi pequeña bendita- para levantarla nuevamente, porque asimismo volverá a florecer, mi pequeña amada.

No temás corazón bendito y bienamado, porque el palpitar de vuestro corazón ha sido escuchado; y asimismo, levantándola seré nuevamente, mi pequeña bendita, porque esa florecilla que marchita está, pronto volverá a renacer y a florecer, porque esa es Mi Voluntad Bendita. Toma y lleva para ti, para ella y para todos los tuyos, corazón amado.

No temas corazon, Tiempo más otorgado ha sido para vosotros, y una oportunidad más he de entregar también. Benditos sean, levanta vuestra calza y sigue a tu Maestro.

Benditos sois, mis pequeños amados. Yo Os pregunto: ¿Habéis quedado conformes? Benditos sean. Que por vuestra conformidad, Yo entrego a Manos Llenas: Tomad y llevad de la Miel, del Jergón, de la Uva, del Pan Sin Levadura. Esta Monedilla que multiplicada será en lo material. Tomen y lleven mis hijos benditos, todo cuanto hace falta en su corazón, todo cuanto hace falta en su bolsillo y todo cuanto hace falta en su mesar; nada habrá de faltar porque no es esa Mi Voluntad, mis pequeños benditos.

Tomen y lleven a Manos Llenas, tomen y lleven de Mi Bendición: Yo que soy El Padre, El Hijo y La Luz Bendita del Espíritu Santo.

Mi Paz sea con vosotros.

(Canto: “Adios oh Padre, todos nos vamos…”)