Cátedra de Conmemoración por la Celebración de los Arcángeles, Ángeles, Serafines y Querubines Celestiales.
Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro
Canalizado por: Hermana Concepción
Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas, y desciende Mi Espíritu Limpio y Puro de La Escala de Perfección hacia la de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.
Bienvenidos sean los que vienen por primera, por segunda y por tercera vez, y los que aposentados sois ya en este Bendito Redil Sacrosanto.
La bienvenida les doy a los unos y a los otros, sin distinción alguna de Raza, de Credo ni Color, porque todos sois mis hijos, y a todos amo por igual. Pasad y tomad de vuestro banquillo, oh Humanidad entera, oh Congregación amada, y escuchad con atención Mi Consoladora Parábola.
Benditos y alabados sean. Sois recibiéndolos hoy en esta Bendita Alba llena de Gracia: alba primicia del mes de octubre, del Año del Hombre 2026, en la cual Mi Aposento es en Espíritu y en Verdad ante La Humanidad entera… Créalo el Hombre, o no lo crea, heme aquí ante vosotros, mis hijos benditos y bienamados.
Vosotros los puedo contemplar en tranquilidad, porque has dicho -mis pequeños benditos y bienamados-: “mi Jesús ha dicho que movería La Tierra, y no lo ha hecho… Mi Jesús dijo que vendrían las aguas con alta tempestad… Mi Jesús ha dicho que vendría el Astro Rey… Más llegaron las aguas y llegó el Astro, ¿más dónde está aquel movimiento terrenal?”. En verdad Os dice vuestro Jesús: Tiempo estoy pidiendo a Mi Padre para que asi mismo, no sea tan fuerte. Mas no confiados seáis, mis pequeños hijos, porque cansado será Mi Padre de sostener al Haz Terrenal, que bajará Su Palmo y sentirán aquella angustia y aquella necesidad de tenerme entre vosotros, mis pequeños hijos.
Mas no desesperéis, mis pequeños amados. Heme aquí Yo, que Sois vuestro Padre. Yo que Sois vuestro Maestro, y Yo que Sois vuestro amigo. Benditos y alabados sean, mis pequeños amados.
Parábola Bendita es aquella en la cual en las aguas del mar, gran turbulencia podía contemplarse y dos barquillas, en aquellas zonas tan embravecidas. Una de ellas zangoloteando era por aquellas olas tan altas y embravecidas que podían contemplarse. Y en la otra, con cuál tranquilidad navegaba aquel varón, aquel mancebo, que se encontraba en su barquilla tranquilamente.
Más contemplada era la otra barquilla, que llevaba varios hombres en ella, en la cual buscaban el sustento. Mas así mismo gritaban, y aterrorizados estaban por la mar embravecida con la que los cubrí.
Acercóse aquel varón, y tomó su barquilla, y los hizo subir a la suya. Así lo hicieron aquellos hombres, cuando así mismos dijo: “vengo reclutando pecadores, vengo reclutando menesterosos, vengo subiendo a mi barquilla a aquellos pobres, porque de Mi Gracia serán enriquecidos, vengo subiendo y buscando a mi barquilla aquellos enfermos de alma y de espíritu y de materia, porque seréis sanados.”
Aterrorizados, aquellos hombres voltearon a ver a aquel varón y sintieron aquella tristeza, aquella angustia y aquel temor. Se dieron cuenta donde estaban y con quién se encontraban, diciendo que no eran dignos, ni merecedores de estar ahí. Mas así mismo pidieron: “Señor, Tú que nos has ayudado y salvado vuestras materias, ayúdanos y salva también a nuestros espíritus”. Aquel varón os entregó aquel libro abierto, y os dijo: “leer estas páginas, porque aquí encontrarán La Enseñanza, aquí encontrarán El Perdón, aquí encontrarán La Salvación, La Paz y La Tranquilidad y El Amor que tanto anhelan, que tanto necesitan, y tanto desean presurosos”.
Tomaron aquel libro y empezaron a leer. Más aquel varón os dijo: “no os apeguéis tanto a la lectura, sino a la acción, y enseñar como Yo Os he enseñado, y sanar como Yo Os he sanado, y no permitid que nadie salga de esta barquilla, sino al contrario, recibir y reclutar a más y más de vuestros hermanos”.
Mas asimismo, mis pequeños benditos, Yo Os digo: tú estás en aquella barquilla, fuiste reclutados por Mí y Os salvé vuestras envolturas; te di Paz y Tranquilidad, mas algunos de vosotros no llegaron al Puesto y se quedaron en el camino, porque bajaron de esta barca. Otros más siguen en esta barca, pero siguen sentados en su letargo, sin hacer nada más, ni por vosotros mismos, ni por vuestra Hermana Humanidad. Más otros más quieren llegar a aquel Puerto, pero aún desconocen cómo hacerlo, porque se encarreran pero tropiezan y caen y ahí se quedan. Otros más quieren llegar al Puerto, pero sin así mismo navegar. ¿Cuál de aquellos eres tú mis hijos benditos y bienamados? ¿Aquel que espera y aguarda, aquel que busca y provee, o aquel que se encuentra en el letargo “y que se haga La Voluntad de su Dios y su Señor”?
Os analiza Mi Parábola Bendita, mis hijos benditos y bienamados, y no os quedéis en el banquillo esperando y aguardando el Tiempo que transcurrirá para que lleguéis a vuestro destino.
Mas asimismo, Os digo a todos y cada uno de vosotros, que he venido a desechar todo cuanto no os pertenece por dentro y por fuera. Abrir de las portezuelas para que seas entrando y encontrando lo que tanto anhelas y necesitas.
He venido a limpiarte y a desmancharte desde tu crisma y hasta tu calza, apartando vuestros harapos y postrando el ropaje engalanado. No esperes a que lleguen las “desgracias”, no esperes a “hacerte tocar”. No estés en el letargo, avanza lento pero seguro, no quieras correr porque vas a tropezar, y vas a quedarte en el camino. Sé con paso firme, lento pero seguro mis pequeños benditos, que Yo veo tú actuar, que Yo veo vuestras acciones, que Yo vea en ti -mis pequeños benditos- que en verdad quieres salir adelante y no quieres quedarte en el camino.
No culpes a los demás, no culpes a vuestro semejante y hermano. No culpes a quienes se encuentran a vuestro alrededor, porque eres tú quién ha decidido tus pasos. Eres tú quién ha tomado la iniciativa. Eres tú, mis pequeños benditos, porque ya no vas con aquellas “pupilas cegadas”, porque he apartado aquella “venda de oscuridad” que os cubría vuestros ojos; porque ya no eres aquel “parvulillo de lento aprendizaje”; porque ya llevas albas en las aulas del saber, y ese librillo está abierto ya en avanzadas páginas, mis pequeños benditos. Y es como si fueses en el inicio, como si apenas fueras en el índice de aquel librillo; porque te has quedado -mis pequeños benditos- y porque siempre culpas a los demás; porque siempre tienes “el pretexto adecuado”, porque siempre tienes “algo que decir”: ¡asume tus culpas, asume tus acciones, sé en aquella valentía, mis pequeños benditos! Deja de culpar a todo aquel que se encuentra a tu alrededor, porque ellos no sois los que te van a decir “como has de vestir, que has de comer, cómo es que has de salir adelante”; eres tú y solamente tú, mis pequeños benditos. Eso déjalo para las inocencias que aún van iniciando; y si sois como aquel “árbol retorcido” es porque no lo supiste cultivar, porque ni siquiera fuiste capaz de “regarle” cuando era una “semilla”, de regarle cuando creció, ni de regarle cuando ya fué mayor.
No culpes tampoco a tus progenitores, porque mientras vosotros ya sepáis el actuar, ya sois conscientes de vosotros mismos. Ya eres tú quien toma el camino, quien elige los pasos, mis pequeños benditos. Vuestros progenitores os guían cuando sois pequeños, no ya que eres consciente -mis pequeños amados-, ni a tus progenitores ni aquellos que se encuentran a vuestro alrededor puedes culpar, solamente a vosotros mismos. Más no teman mis pequeños benditos, que no es un regaño, no es un reclamo, sino es abrir vuestra conciencia, abrir vuestro entendimiento, abrir vuestro pensamiento, para que hagas conciencia de qué es lo que deseas, qué es lo que anhelas, y qué es lo que esperas, no de mí sino de vosotros mismos. Mis pequeños benditos y bienamados.
Oh Elías, Elías, Pastor Incansable. Acercarte sin temor, y da El Sano y Buen Ejemplo, da aquel Consejo a estas ovejas y corderos…
Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Pastor Elías de Tisbe, El Anciano Venerable
Canalizado por: Hermana Juana
¿Amas al Padre, amas al Hijo, amas a La Luz Bendita del Espíritu Santo? ¿Crees en El Padre, crees en El Hijo, crees en La Luz Bendita del Espíritu Santo?¿Esperas del Padre, esperas del Hijo, esperas de la Luz Bendita del Espíritu Santo?
Heme aquí, en esta Bendita Alba llena de Gracia. Yo los vengo recibiendo.
Esas asechanzas, esos incumplimientos, no hagan como hace la materia en la cual me comunico, el vaso de comunicación, ustedes no lo hagan. Tienen Tiempo, sean al Cumplimiento, porque aquí vienen a recibir Grandezas, vienen a aprender, porque aquí es Aula del Saber. Si no sabes, pregunta cómo se hace, ¿cómo lo vamos a hacer, si no trabajé nada más? Trabajar así, ¡no pequeños! porque esa no es mi Voluntad.
No es mi Voluntad que jueguen con La Luz, mi Luz Divina, mi Luz Perfecta porque no saben lo que pierden, mis hijos benditos.
Retiro el cansancio y arranco “la mala hierba”, para que no haya más. Mi Voluntad es que sean sanos y salvos, y de quedar así porque esa es Mi Voluntad. Yo los saco adelante con sus problemas, con sus necesidades. Yo los saco adelante, que han venido aquí en las Aulas del Saber de buena voluntad.
Ahora mismo Yo les limpio sus hogares, los limpio lo desmancho para que haya Paz y Tranquilidad, que haya Armonía, que haya Felicidad, que haya Unión porque esa es Mi Voluntad.
(Canto: “Vuela suspiro del alma, dile a Mi Padre Amado…”)
Continua NSJ:
Han escuchado mi Palabra Bendita, habéis recibido el Sano y Buen Consejo del Anciano venerable, de Elías, Elías el Hijo del Hombre. Así mismo, Mi Madre presente puede hacerse, más no da La Palabra porque aún Preparación no lleva al 100% en el Cumplimiento; porque así mismo va reclutando en las callejuelas y dando la Doctrina; pero también nos hace falta la Preparación Espiritual a todos aquellos de vosotros, no nada más a “las envolturas” que se encuentran tomando los banquillos, sino a todos y cada uno de vosotros os hace más falta La Preparación, mis pequeños benditos y bienamados.
Haré algunas preguntas uno a uno, la próxima vez que Yo atienda ante vosotros, para ver qué tanto avance han llevado. Más en Preparación, en Preparación mis pequeños benditos, para que no seáis sorprendidos en el doctrinar.
Asimismo mis pequeños amados, Yo contemplo aquella Luz que ha sido pedida para todos, y cada uno de vosotros. Tomarla en sus manos y elevarla a mi, pequeños, que limpiada y desmanchada ha de ser. Esa Luz, esa Luz, Yo la limpio y la desmanchar: aparto cuanto no le pertenece para que sean con ella ungiendo sus benditas envolturas, desde su crisma y hasta su calza; serán limpiados y desmanchados por medio de la Luz y la postrarás ante Mi Escala Bendita; no solamente para la salud y el bienestar de ustedes -mis pequeños benditos- sino para todos y cada uno de los que ustedes deseen. Cuando estén ungiéndose con esa antorcha, mis pequeños benditos, la elevarán en Mi Nombre: en El Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y de Mi Madre Amorosa. Así mismo, pedirán lo que ustedes deseen para ti mismos, y lo que deseen para 3 personas más, mis pequeños benditos. Y esa Luz se encenderá con mucha Fe y con mucho Amor, mis pequeños benditos, para que sea llegando a todos y cada uno de los que has hecho presentes. Esta Luz es para los que aún se encuentran en este plano terrenal, porque pronto traerán la que es para quienes han “trascendido” mis pequeños benditos.
¡Cúmplase Mi Voluntad en Orden y con Amor, mis pequeños benditos! Al concluir Mi Enseñanza Bendita, soplen 3 veces su antorcha, corazones benditos, en estos instantes, ese viento que sale de lo profundo de vuestras envolturas, será llevado a donde es Mi Voluntad, sacando por dentro todo lo que posee y que hace daño a sus envolturas, mis pequeños amados. ¡Hecho ha sido corazones benditos!
Han recibido de Grande Manera su Luz, y esta Luz guiará a vuestros senderos, mis pequeños benditos. No temas, corazones de buena voluntad.
Oh Pedro, Bendito ¿que puedo esperar de ti?
Bendito y alabado seas, varón. Y así mismo, corrompida está La Humanidad, y corrompiendo están a las inocencias, más cuentas claras y precisas han de entregar, porque no quieren hacerse responsables de lo que les corresponde, porque delegan la responsabilidad a otros más, y eso no es bien visto ante Mi Pupila.
Mal, porque cada quién eligió vuestro camino y cada uno de vosotros eligió sus responsabilidades, y luego que ya las tienen, las delegan mis pequeños benditos y bienamados. Y es más fácil para vosotros dar aquel “entretenimiento” a sus pequeños, que sentarse con ellos unos instantes al diálogo, a la conversación, al Sano y el Buen Consejo, y a jugar para divertirse con ellos, mis pequeños benditos. Porque algunos de vosotros ya se sienten “viejos” para jugar. Más Yo os digo -mis pequeños benditos- para la diversión no hay edad, así como ustedes dicen que para El Amor no la hay tampoco, mis pequeños benditos, para otras cosas más, siempre corazones benditos.
Será bien vista una sonrisa, una algarabía -mis pequeños amados-, siempre mis pequeños benditos será bien visto ante mí, la diversión y el júbilo, siempre que sea en sanidad, mis pequeños benditos, y no perdidos en aquellos vicios. Y los años -mis pequeños benditos- sólo son números y envejece la piel, se arruga por fuera, pero por dentro -mis pequeños-, si te “amargas” es por tu propia voluntad, no porque así mismo Yo lo desee, mis pequeños benditos. Cúmplase en todo momento Mi Voluntad, y Yo te entrego por aquel pedimento que tú me haces, pequeño varón. No temas, que ayudándote He de Ser con aquellos de tus problemas: tocando vuestros corazones de tus vástagos, y de aquellos que “adoptaste” como vástagos, y sabes a quién me refiero. Más toma y lleva para ti, para ellos y para los que no sois de tu sangre. Yo te entrego La Fuerza y La Fortaleza, La Sabiduría para saber lo que hacéis mis pequeños benditos. Toma y lleva, y no desistas de pedir porque siempre estaré entregando.
Hacedme presente de vuestras aguas, varón. Bendito seas. Aguas Cristalinas que sois traídas sois del Río Jordán, limpiando y desmanchando he de ser éstas Benditas Aguas y preparándolas como Bálsamo de Sanidad. Una Gota de Mi Preciosa Sangre derramo en ellas, aquel que tomare de estas Aguas, Sano y Salvo será. Hacedme presente vuestro botón; bendito seas.
He de derramar de este Bendito Rocío, mis pequeños amados, primeramente a vuestra Escala Símbolo de La Hermandad Espiritual. Sea derramado este Rocío, desde el primero y hasta el último de mis hijos, desde el más grande hasta el más pequeño. Sea este Rocío derramado a vuestros hogares y a quienes habéis dejado en ellos. Hecho ha sido, varón bendito. Levanta vuestra calza y sigue a tu Maestro, mis pequeños hijos.
Mis pequeños parvulillos, ser en el Amor, en la Paz y en La Tranquilidad. Sed en La Unión, sed en La Fraternidad. Unidos mis pequeños benditos en uno solo. Ponerse en Plegaria en todo momento y en todo instante, solo un instante mis pequeños benditos, no pido más. Donde quiera que tú vayas, Yo te escucharé y no habrá lugar donde no te sea encontrando, mis pequeños amados. Sé siempre en sumisión y sé siempre en obediencia, mis pequeños benditos y bienamados.
Siempre los quiero ver unidos y congregados a mis Ángeles, mis Arcángeles, Serafines y Querubines presentes pueden hacerse ante vosotros, mis pequeños benditos, porque contemplan lo que han preparado para ellos. Mas no los ahuyenten con su actuar, no los ahuyenten con el mal palabrerío, no los ahuyenten con el Libre albedrío, mis pequeños benditos por el mal miraje y con tu mal actuar. Sé regocijándote y sé llenándote de su Luz, de su Paz y de su Tranquilidad. Y de Mi Fuerza y Fortaleza te entrego a cada uno de vosotros.
Mas Yo os pregunto, habéis quedado conformes. Bendito seas, que por vuestra conformidad Yo te entrego a Manos Llenas: tomad y llevad, mis hijos benditos, del Pan Sin Levadura, del Jergón, de La Miel y de La Uva, tomad y llevad de estas Monedillas que multiplicadas han de ser en lo material, y de estas Llavecitas que abrirán aquellas portezuelas hoy. Sean en sumisión y obediencia, y lleven cuanto se os entrega.
Más Yo les entrego de Mi Bendición: en El Nombre que Sois el Padre, en El Nombre que Sois El Hijo y en El Nombre que Sois La Luz Bendita del Espíritu Santo.
Mi Paz sea con vosotros.
(Canto: “Adios oh Padre, todos nos vamos…”)
Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Hermano Mayor, San Miguel Arcángel, Capitán del Ejército Celestial
Canalizado por: Hermana Concepción
Por La Venia Bendita de Mi Amado Maestro, puedo hacerme presente en esta Casa de Adoración. Os saluda su Hermano Espiritual Miguel El Arcángel, ¿Quién como Dios?
Benditos sean. Alabados sea los unos y los otros, bendecidos sean porque benditos han sido por El Maestro. Benditos han sido por Él y bendecidos sois por Mi Madre. Ahora Yo también entrego de Mi Bendición. Y gracias sois así a vosotros por arropar a mis Hermanos Ángeles y Arcángeles, Serafines y Querubines en estas Albas Benditas.
Más preparados sean para las venideras, ¡y a la alerta, a la alerta, mis pequeños!, porque recordad que este mes sois “tocados” por la maldad, por la oscuridad, porque aquellos que se encargan de hacer esa maldad; ocupan todo este mes para hacerlo, mis pequeños hermanos.
Más así mismo, no sean sorprendidos ¡y a la alerta, a la alerta, en Preparación os lo dice vuestro Hermano Celestial! Tomad y llevad de mi Espada Bendita para vuestra defensa contra toda maldad, y bendecidos sean.
Como ya lo dijo Mi Padre Amado, mi Gran Maestro, tomad aquella antorcha, ungid vuestra bendita envoltura, y tomarla en sus palmos y pedir lo que vosotros deseáis para sí mismos y para tres de vuestros hermanos. Más sea cumplida Mi Bendita Voluntad y La de Mi Amado Maestro. Y Yo os la haré en multiplicación a todos y cada uno de vosotros, que han contribuido para que, asimismo todo sea realizado. Sea cumplida La Voluntad de mi Padre, La voluntad del Hijo y de La Voluntad del Espíritu Santo.
Y así como Yo os pongo en balanza lo bueno y lo malo de cada uno de vosotros, vosotros también hacedlo: poned en balanza qué has hecho de bueno en tu vida, y qué has hecho de malo, y no para que seas “reprimiéndote”, sino para que así mismo eso sea de ayuda para seguir adelante, y no cometas el mismo “error”, os lo dice vuestro hermano Celestial.
La Paz y La Alegría sean con vosotros.
(Canto: “Poderosísimo niño, ¿a dónde vas a llegar?…”)
