Catedra 1 Julio 2026

Catedra Julio 2026

Cátedra de Comunicación Espiritual Divina de Nuestro Señor Jesucristo, El Divino Maestro

Canalizado por: Hermana Concepción

Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a Los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y Paz en La Tierra a Los Hombres de buena voluntad. Gloria a Dios en Las Alturas y desciende Mi Espíritu Limpio y Puro, de La Escala de Perfección hacia La de Jacob, y de ahí a vuestro propio entendimiento humano.

Bienvenidos sean los que vienen por primera, por segunda y por tercera vez, y los que aposentados sois ya en este Bendito Redil Sacrosanto. Pasad y tomad de vuestro banquillo, Humanidad entera, Congregación amada.

Yo Os doy de la bienvenida a los unos y a los otros, a todos y cada uno de mis hijos, sin distinción alguna de Raza, de Fe, de Color; así mismo recibiendo sois a buenos y malos en Alba Bendita y llena de Gracia: Alba Primicia del mes de julio, del año del Hombre dos mil veintiseis, en la cual Mi Aposento es entre vosotros, en Espíritu y en Verdad.

Más a sí mismo ¡oh Congregación bendita y bienamada!, vengo recriminando a vosotros porque no habéis cumplido conforme es Mi Voluntad. Mirad La Penumbra que se encuentra en esta Casa de Oración, y cómo es entre vosotros esa oscuridad, mis hijos benditos y bien amados. Más es por vuestra falta de cumplimiento, mis pequeños amados.

Mas si hoy me encuentro presente, es en verdad, porque os les dije que no os dejaría solos; pero ya no estaba dispuesto a descender de Mi Alto Solio para venir con vosotros, mis pequeños benditos y bien amados. Porque han permitido que entre La Penumbra, mis pequeños benditos, y que esté con cada uno de vosotros, porque no es lo que Yo he pedido, mis hijos, benditos y bienamados. Porque no han cumplido conforme es Mi Voluntad, heme aquí cumpliendo con lo que os asimismo prometí para vosotros, mas no veo El Cumplimiento de vosotros para conmigo, mis pequeños benditos y bien amados.

Así mismo, Mi Espíritu y Mi Esencia Es entre vosotros en esta Bendita Alba llena de Gracia, en la cual Os digo mis pequeños benditos, pues así como de escrito estaba y así como has escrito, Os dije a vosotros que estaría, y así mismo como ha estado pasando, Os previne de aquel movimiento terrenal, mis pequeños benditos.

O sea así mismo, el aviso os di que se abrirían los cielos para decaer todas esas aguas, mis pequeños benditos; entonces ¿por qué espantados sois, mis pequeños benditos? Por qué asimismo eres en el mesar de cabellos; ¿por qué, mis pequeños benditos, eres en el juzgar y en el criticar, y en el renegar de todo cuanto pasa a tu alrededor? mis pequeños amados, si vosotros mismos caso omiso habéis hecho del mandato divino, y han permitido que todo ello sea entre vosotros.

Mas así mismo, os dice vuestro Jesús, estoy deteniendo lo que ha de venir para La Perla Mexicana, porque es el nuevo Jerusalén, mis pequeños benditos. Mas no por mucho tiempo estaré deteniendo lo que ha de venir para vosotros. Si espantados sois por estas aguas cristalinas que descienden del Alto Solio, imagina lo que ha de venir para vosotros, mis pequeños benditos. Más valiere mis, pequeños benditos, no hacer caso omiso a lo que ha de llegar, mis pequeños benditos y bien amados. Aún Tiempo es de redimirte, en verdad os dice vuestro Pastor, y en verdad os dice vuestro Jesús. En Verdad, os dice vuestra Madre, porque hemos abogado por vosotros, mis pequeños benditos y bien amados, no así mismo seas en la decepción y des de “la espalda” a mis pequeños benditos. Asume cuánto te corresponde mis pequeños benditos, y ve un paso adelante, mis pequeños amados.

Aún tiempo es de redimirte y de entregar, corazones benditos, esas cuentas claras y precisas para que no seas en el mesar de cabellos, en el rechinar de dientes y así mismo en el arrepentimiento, mis pequeños benditos y bienamados.

Aquel que tanto juzgas y malmiras, mis pequeños benditos, al pie del cañón se encuentra, ¿más dónde está vuestro cumplimiento de los demás, mis pequeños amados? Más Bendecidos serán y entregando he de ser el perdón a todos y cada uno de vosotros, mis pequeños benditos.

Albas y Albas, te he dicho que en La Preparación debéis estar, mis pequeños benditos, ante Mi Mandato Divino. Mas no veo Preparación en ninguno de vosotros, sino al contrario, contemplo que sois como aquellos “cangrejos” en retroceso, mis pequeños benditos y bienamados. Mas así mismo Os dice vuestro Jesús: ¡Prepárate en Espíritu y en Verdad!, limpiándose —mis pequeños benditos—, tu espíritu, limpiándose vuestra alma, limpiándose vuestra envoltura, mis pequeños amados.

Ve y contempla, qué vengo saciando de vuestra sed. Aquel que tenga sed, tómese de mi Mano y tome del Agua de Vida. ¿Cuál es esa Agua de Vida, mis pequeños benditos?, mi Parábola Amada, que vengo a traer para todos y cada uno de vosotros.

Sufriendo, gimiendo y llorando es mi corazón, son mis pupilas y todo mi ser al contemplar cómo sois padeciendo —mis pequeños hijos—, cómo sois en el sufrir, cómo sois en el derramar de sangre —mis pequeños benditos— que va tiñendo la tierra en aquellas guerras, en aquellos sinsabores, en aquellos dimes y diretes, ¿quiénes sois vosotros para juzgar, mis pequeños benditos?

Heme aquí para ser Yo El Juez, mis pequeños amados. Porque, como Os dije en El Segundo Tiempo: “Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”, mis pequeños benditos. Ninguno de vosotros es salvado, corazones amados, porque todos habéis sido en el error: error tras error, mis pequeños benditos, y no eres en el redimir, mis pequeños amados. Porque vas dejando que “fluya”, y vas dejando que “pase lo que tenga que pasar” sin arrepentimiento alguno, mis pequeños benditos y bienamados, cuando no es esa Mi Voluntad Amada a mis pequeños. Porque así mismo juzgas, malmiras, críticas y blasfemas de tu semejante y hermano, sin contemplar a vosotros mismos vuestros propios errores, vuestras propias faltas, mis pequeños benditos y bienamados hijos.

Ved y contemplad a vuestro alrededor, mis pequeños amados. Contemplo la penumbra en la que te encuentras, y bien podría mostrarte La Luz, mis pequeños benditos, pero tú —corazones benditos— te quedas estancado, mis pequeños amados, y no das un paso más de lo que te pertenece, de lo que te corresponde. O más bien de lo que tú decides  dar hasta ahí -mis pequeños benditos- porque puedes dar más, porque puede ser más, mis pequeños amados. Pero vosotros mismos sois estancados en el sendero, porque no sabéis limpiar ni labrar la tierra para vosotros mismos, sembrar y cosechar, y dar aquel fruto y que sea para vuestro propio beneficio, mis pequeños benditos hijos; no para beneficiar a otros, y no así mismo para darle alas a “aquel”, mis pequeños benditos, que posee la oscuridad y se postra ante ti con “cara de oveja” mis pequeños benditos, sin ver que en verdad es aquel lobo feroz que quiere arrebatarte tanto como tú tienes y cuánto posees, mis pequeños amados.

Porque no eres viendo todo con aquella pupila espiritual, sino al contrario, cierras la pupila espiritual y permites que la material sea valiendo lo que no es, mis pequeños benditos. Porque no eres capaz de ver más allá de lo que quisieses, mis pequeños amados.

Analiza, analiza, cada una de Mis Plegarias ¡oh varones!, ¡oh doncellas! Contempla que vengo al Haz Terrenal a comunicarme con vosotros por medio de varones y doncellas, mancebas y ancianos y en tu propio dialecto, para que seais comprendiendo y entendiendo, mis pequeños benditos y bienamados. Ve cómo sois en las aulas del saber, como aquellos parvulillos, y te traigo Mi Doctrina para que vengáis comprendiendo lo que quiero traer y decir, para cada uno de vosotros, mis pequeños benditos y bienamados hijos.

Oh, Pedro Bendito, ¿qué puedo esperar de ti?

Bendito y alabado seas, varón; así mismo, espalda no os daré como ustedes lo hacen conmigo, mi pequeño varón, más en el cumplimiento han de ser todos y cada uno de vosotros. Porque así mismo vendrán calamidades, vendrán atrocidades y vosotros seréis el sostén de la Humanidad entera, mi pequeño bendito. ¿Más qué harán si no llevan La Preparación? ¿Qué harán si son decayendo -mis pequeños benditos- y todos y cada uno de vuestros hermanos se sostendrá de vosotros, y “seréis débiles” ante la Humanidad?, cuando Mi Voluntad es que sean fortalecidos, fuertes como el Roble mis pequeños benditos, y dar sombrío y descanso a la Humanidad entera. Quiero El Cumplimiento varón, porque contemplo tus palmos vacíos, mi pequeño bendito, Sano y Buen Consejo has de entregar. Mas a sí mismo, sé guiando a tu pueblo con voluntad, con amor y sobre todo con buen ejemplo. Toma y lleva, varón bendito y bienamado, que nada faltará en tu hogar, porque no es esa Mi Voluntad.

Levanta vuestra calza, y sigue a Tu Maestro. No temas, la luz, la fuerza y la fortaleza derramada han de ser en esta inocencia bendita, varón amado, postrarme de tu hisopo por caridad. ¿Traes antorcha pequeña bendita? Encenderla por Caridad. La Gracia Divina, La Fuerza y La Fortaleza, La Paz, y La Tranquilidad serán derramadas de grande manera en esta inocencia: Protección, Fortaleza serás para los tuyos, y nada faltará en vuestro hogar. La Luz y La Gracia, La Fuerza y Fortaleza desde tu crisma y hasta tu calza pequeñez bendita. Floreciendo seréis y protegida con El Manto Divino de Mi Madre estaréis en todo momento: Yo que Soy El Padre, El Hijo y La Luz Bendita del Espíritu Santo. Hecho ha sido varón, ¡hecho ha sido!

Cada vez que la pequeñez se encuentra en peligro, en desolación, o en dolor, enciende esa antorcha corazón bendito, y ora para que sea saliendo adelante, mi pequeña bendita. Bendito seas, corazón amado. Benditos y alabados sean, corazones de buena voluntad. Bendito seas varón.

Corazones benditos y bienamados, he cesado las aguas para vosotros. Más en unos instantes se hará de La Luz, mis pequeños benditos y bienamados, no temiendo seas de la penumbra porque también es necesario que la contemplen por instantes —mis pequeños benditos— para que sepan apreciar La Luz, de La Penumbra, mis pequeños benditos, para que sepan apreciar la calamidad de Las Grandezas y Maravillas que postro para vosotros —mis pequeños amados—.

Quiero contemplarles Resplandecientes, Lúcidos y Llenos de Paz y de Tranquilidad, siendo uno mismo, mis pequeños benditos. No quiero contemplar a todos y cada uno de vosotros en “dimes y diretes”, en malos mirajes, en blasfemias, en juzgar, en criticar, mis pequeños benditos. Porque vengo contemplándolos blasfemando de los unos y de los otros, y entre mismos de sangre; ¿pues qué más puedo esperar hacia los demás, mis pequeños benditos? Porque ninguno es capaz de ceder y de estar “al pie” mis pequeños benditos, de dar aquel Amor, aquel Abrazo Fraternal, aquella Paz y aquella Tranquilidad, porque siempre están al resguardo de lo que han de ver entre vosotros -mis pequeños benditos-, porque os he escuchado -mis corazones amados- “si él me hace, yo le hago; si él me da, yo le doy; si él me habla, yo le hablo”… ¿por qué, mis pequeños benditos? Por qué esperar, si vosotros sois capaz de dar, así como sois capaz de recibir.

Yo vengo trayendo para vosotros a Manos Llenas, sin distinción alguna de Razas, de Credo, de Color, porque todos sois mis hijos, y sois uno solo ante mí.¿Por qué vosotros no se pueden ver como hermanos, mis pequeños benditos? ¿Por qué siempre sois cuidándose los unos de los otros, en lugar de protegerse los unos a los otros? ¿Por qué no eres capaz de ascender, si no eres pisando al que se encuentra a tu lado, en lugar de tomarle de la mano y ascender por sí mismos juntos, apoyándose el uno en el otro? ¿Por qué siempre tengo que contemplar discordias? ¿Por qué siempre tengo que contemplar que quieren sobresalir los unos de los otros? cuando ante Mí es lo mismo el rico que el pobre, el menesteroso, mis pequeños benditos y bienamados; si crecieron con “más privilegios” los unos y los otros, ¿mas por qué vosotros no podéis esforzaros para salir adelante, mis pequeños benditos? ¿Por qué, en lugar de esforzarte para salir, juzgas y criticas al que tiene mis pequeños amados? ¿Te molesta su crecimiento?, pero no haces nada para crecer… Te molesta su brillo, pero no haces nada para brillar.

Eviten todo aquello, mis pequeños. Tienen La Potestad de salir adelante, tienen la capacidad, les he dado las herramientas ¡úsenlas! Mis pequeños benditos, para vuestro propio bien y para librar y ayudar a los demás.

Contemplen la desolación en la que se encuentran aquellos de vuestros hermanos. Pronto se encontrarán en la misma situación, y en verdad os digo que me duele, mis pequeños benditos. Porque se abren Mis Heridas, nada más de pensar que llegará ese momento, en que La Perla Mexicana se encuentre en aquel “dolor”, en aquella “desolación”, en aquella “tristeza”, mis pequeños benditos. No esperen y aguarden a que sea llegando. Oren desde estos momentos y pidan en la plegaria que realicen por aquellos que llevan la tristeza, la desolación y el dolor, mis pequeños, benditos vosotros.

Sean en Preparación, en Arrepentimiento y en Plegaria, mis pequeños amados. Para que adelante sean y no sean en sufrimiento, en tristeza y en dolor. Oh varón bendito, acercadme de vuestras aguas. Bendito y alabado sois. Aguas cristalinas que traídas sois del Rio Jordán, limpiadas y desmanchadas han de ser: una gota de Mi Preciosa Sangre cuál Bálsamo de Sanidad será. Aquel que bebiere de Ellas, Sano y Salvo será porque esa es Mi Bendita Voluntad. Hacedme presente vuestro botón.

Primeramente he de ramar estas Aguas a vuestra Escala, Símbolo de La Hermandad Espiritual. Sea derramado este Rocío a vuestras lejanas y cercanas comacas, aquellas que se encuentran en desolación y en tristeza. Sea derramado este Rocío a los campos y campesinos. Sea derramado este Rocío a las cárceles y presidios donde se encuentran aquellos de mis hijos con culpa y sin ella. Sea derramado este Rocío a todo ser viviente en el Haz Terrenal, todos aquellos de mis hijos que expuestos estan ante la intemperie de los tiempos. Sea derramado este Rocío a los asilos y orfanatos, y aquellos de mis hijos que viven en aquella desolación. Sea derramado este Rocío a Mis Pedestales, que más Preparación quiero para con ellas. Sea derramado este Rocío desde el primero y hasta el último de mis hijos. Sea este Rocío a vuestros hogares y a quienes habéis dejado en ellos. Hecho ha sido, bendito varón. Levanta vuestra calza y sigue a tu Maestro.

Abriéndose de par en par, mis pequeños benditos, nuevamente Las Portezuelas para que sean entrando a La Casa Bendita de Oración, para venir a dejar todo cuanto os acontece, toda tristeza, todo dolor, toda agonía, toda pesadez, mis pequeños benditos; para que vuelva a renacer La Luz en Ella, mis pequeños amados, y sean todos y cada uno tomándose de esa Luz. Aquel de mi pequeño varón que no alcanzó a llegar, bendecido sea en el camino y en el sendero, en su hogar y en todo momento y en todo instante. Sean así, mis pequeños benditos, colmados de Bendiciones desde su crisma y hasta su calza, mis pequeños amados. 

Más Yo les pregunto: ¿habéis quedado conformes? Benditos y alabados sean, que por vuestra conformidad, mis pequeños amados, Yo he venido a dejar de este Pan Sin Levadura, del Jergón, de La Miel, y de La Uva. Tomen y lleven, mis hijos benditos, estas Monedillas que multiplicadas han de ser en lo material. Tomen y lleven “Las Llavecitas del Trabajo” que se abrirán de par en par aquellas portezuelas, porque Esa es Mi Voluntad, mis pequeños amados.

También lleven de Mi Bendición: en El Nombre que Sois El Padre, en El Nombre que Sois El Hijo y en El Nombre que Sois La Luz Bendita del Espíritu Santo.

Mi Paz sea con vosotros.

[Canto: “Adiós oh Padre, todos nos vamos…”]

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